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Coping Self-Efficacy Scale - Scoring

The Coping Self-Efficacy Scale (CSES) is a 26-item measure of perceived self-efficacy for coping with challenges and threats.  The scale items were developed by several of the authors (Margaret Chesney, Susan Folkman, and Jonelle Taylor) by creating sample items based upon stress and coping theory and the Ways of Coping Questionnaire, with consultation from Dr. Albert Bandura of Stanford University.  Items were refined based on pilot testing for face validity both with staff at the Center for AIDS Prevention Studies at the University of California, San Francisco, and with a sample of HIV-infected participants. Respondents are asked, “When things aren’t going well for you, or when you’re having problems, how confident or certain are you that you can do the following:”   

They are then asked to rate on an 11-point scale the extent to which they believe they could perform behaviors important to adaptive coping.  Anchor points on the scale are 0 (‘cannot do at all’), 5 (‘moderately certain can do’) and 10 (‘certain can do’). An overall CSES score is created by summing the item ratings (α = .95; scale mean = 137.4, SD = 45.6).  Our standard scoring rule with summated rating scale scores is that respondents must answer at least 80% of the scale items.  For respondents missing an item or items, we estimate an individual’s score for the missing item(s) by adding in their mean for the items that they answered for each item that they skipped, resulting in a “corrected sum.”

For Information and access to the Coping Self-Efficacy Scale, contact Mind Garden at the following direct link: https://www.mindgarden.com/488-coping-self-efficacy-scale 

Please contact Margaret Chesney, PhD for more information.

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Superinfección

¿Qué sabemos acerca de la superinfección por VIH?

revisado 5/06

¿qué son la infección dual, la coinfección y la superinfección?

La infección dual ocurre cuando una persona está infectada por dos o más cepas del VIH. Dicha persona puede haber adquirido ambas cepas simultáneamente de una pareja con infección dual o bien de varias parejas. Una cepa diferente del virus es aquella que se distingue genéticamente de la primera en un árbol “familiar” o filogenético. A la adquisición de distintas cepas del VIH de varias parejas muchas veces se le llama coinfección, si todas las cepas del virus fueron adquiridas anteriormente a la seroconversión, es decir, mucho antes de que se reconozca la presencia de cualquier infección por VIH. Se llama superinfección a la adquisición de distintas cepas del VIH de varias parejas si el segundo virus se adquiere después de la seroconversión, o sea, cuando la primera cepa del virus ya se encuentra establecida.1 La superinfección y la reinfección significan lo mismo. Las infecciones duales pueden manifestarse de forma secuencial, lo cual puede hacer que la coinfección se parezca a la superinfección. Puede ser que las infecciones duales de expresión secuencial (IDES) ocurran porque las respuestas inmunológicas contra el virus predominante permiten la manifestación de otras cepas del virus presentes en el cuerpo. También pueden suceder cambios aleatorios en poblaciones de virus que evolucionan, lo cual puede parecerse a la superinfección aunque ambas cepas hayan estado presentes desde el principio.

¿por qué es importante la superinfección?

La superinfección tiene importancia porque podría provocar la resistencia medicamentosa en personas VIH+, y tal vez lleve a un avance más rápido de la enfermedad.2,3 La investigación sobre el momento en que puede darse o no darse la superinfección podría identificar tipos de respuestas inmunológicas que protejan contra la infección, guiando así el diseño de vacunas contra el VIH. Muchas personas VIH+ que tienen parejas VIH+ preguntan sobre la superinfección. Los funcionarios de salud pública necesitan información sobre la superinfección para poder ayudar a las personas a entender los posibles riesgos del contacto sexual sin protección entre personas VIH+, sin infundirles temores injustificados que perjudiquen su relación de pareja y la revelación de su condición de VIH a parejas potenciales.

¿puede producirse la superinfección?

Muchos científicos creen que la superinfección puede suceder. La investigación en monos indica que puede darse la superinfección con otros virus parecidos al VIH.4,5 Las dieciséis personas con IDES (superinfección aparente) que han sido identificadas en la literatura científica, incluyen consumidores de drogas en Asia, mujeres en África y hombres en Europa y en EE.UU. Los análisis de laboratorio en algunos de estos informes sugieren que el segundo virus que apareció dichas personas no estuvo presente con anterioridad en la infección, lo cual sugiere la superinfección. La sensibilidad de estos análisis de laboratorio es limitada y las parejas causantes de la infección no han sido identificadas, por lo que no se puede saber con certeza en qué momento se adquirió el segundo virus.

¿quiénes corren el mayor riesgo?

El 95% de los casos aparentes de superinfección han ocurrido durante los primeros tres años de infección.6-9 Estudios han detectado pruebas de superinfección entre el 2% y el 5% de las personas durante el primer año de infección. El tratamiento intermitente de las infecciones agudas o recientes por VIH puede prolongar la susceptibilidad a la superinfección.10,11 En cambio, los estudios realizados en personas con infecciones de más largo plazo no han encontrado evidencia alguna de superinfección. Un estudio no dio con ningún caso al cabo de 1,072 años-persona de observación.12 Otro no reveló ninguno después de 215 años-persona de observación de consumidores de drogas intravenosas.13 Un tercer estudio no encontró caso alguno tras 233 años-persona y 20,859 exposiciones por contacto sexual sin protección.14 Es posible que las personas con una carga viral muy baja sean más susceptibles a la superinfección. Las respuestas inmunológicas antivirales y la interferencia viral son menores en personas con carga viral baja, por lo que la superinfección puede ocurrir con más frecuencia en esta población.15 Se necesita más investigación al respecto para confirmarlo.

¿es malo tener más de un virus?

La infección dual puede perjudicar la salud de las personas VIH+. Los individuos superinfectados pueden tener una carga viral más alta y un recuento de CD4 más bajo, lo cual acelera la evolución de la enfermedad.2,3 Esta evolución puede acelerarse después de la aparición de un segundo virus.1 La superinfección también puede afectar el tratamiento del VIH, ya que ésta aumenta la probabilidad de resistencia medicamentosa.16 Las personas VIH+ con infección dual pueden no responder tan bien a los medicamentos antirretrovirales actuales por tener cepas de virus resistentes.

¿qué nos falta por conocer?

Todavía falta mucho por aprender sobre la superinfección. Primero, necesitamos saber con más seguridad si la superinfección realmente ocurre o no entre las personas VIH+. No se ha documentado ningún caso definitivo de superinfección, para lo cual sería necesario poder vincular el momento de la segunda infección con el inicio de una relación sexual nueva. Segundo, necesitamos entender cómo y cuándo se da la superinfección. Entre los investigadores se va creando consenso sobre la idea de que las personas VIH+ en la primera etapa de infección -y durante el primer año en particular- pueden correr un mayor riesgo de superinfección que otras personas VIH+ con infección crónica.17 También debemos determinar si las personas con una carga viral suprimida durante el tratamiento son susceptibles a la superinfección. Tercero, es preciso saber cómo proteger al individuo contra la superinfección. Si ésta ocurre rara vez o únicamente en la etapa de infección reciente, es importante determinar los mecanismos que hacen a una persona VIH+ inmune de adquirir un segundo virus. Sería importante saber si la exposición a diferentes cepas virales podría brindar inmunidad protectora contra la superinfección.18 Finalmente, debemos continuar actualizando y divulgando datos científicos sobre la superinfección, sus causas y consecuencias tanto a las personas VIH+ como a los profesionales médicos que las atienden.

¿qué podemos recomendar actualmente?

La consejería sobre la superinfección debe de basarse en un entendimiento de las relaciones sexuales del individuo. Antes de ofrecerle asesoría acerca de la superinfección, el consejero debe saber si el individuo está en una relación de pareja continua con una persona VIH+, si la persona busca habitualmente a otras personas VIH+ para tener sexo sin protección, y si revela su condición de VIH+ a parejas potenciales. Estos antecedentes deben guiar la conversación sobre los riesgos y beneficios del contacto sexual entre parejas VIH+. Si el consejero no tiene tiempo suficiente para considerar estos aspectos personales, sería mejor que se limitara a decir: “Hay una falta información sobre la superinfección. Si de hecho ocurre, lo más probable es que se dé en los primeros años después de contraer la primera infección. Después, es raro que ocurra.” Se sabe aun menos sobre la superinfección causada al compartir jeringas, pero cabe esperar el mismo patrón de alto riesgo inicial seguido de un riesgo menor durante la etapa de infección crónica. Sin embargo, ya que los consumidores de drogas intravenosas corren un alto riesgo de infección por hepatitis C al inyectarse con jeringas previamente usadas, es importante enfatizar los esfuerzos para obtener equipos esterilizados de los programas de intercambio de jeringas. Los interesados deben ser remitidos a los estudios de investigación actuales con el fin de reducir las considerables lagunas de información.19 Las personas con varias parejas sexuales, o cuyas parejas tienen varias parejas sexuales, deben recibir asesoría sobre los riesgos de contraer otras infecciones de transmisión sexual. Se les debe recomendar vacunarse contra la hepatitis B y hacerse pruebas periódicas de detección de sífilis.


¿quién lo dice?

1. Smith DM, Richman DD, Little SJ. HIV superinfection . Journal of Infectious Diseases. 2005;192:438-444. 2. Gottlieb GS, Nickle DC, Jensen MA, et al. Dual HIV-1 infection associated with rapid disease progression . The Lancet. 2004;363:610-622. 3. Grobler J, Gray CM, Rademeyer C, et al. Incidence of HIV-1 dual infection and its association with increased viral load set point in a cohort of HIV-1 subtype c-infected female sex workers . Journal of Infectious Diseases. 2004;190:1355-9. 4. Otten RA, Ellenberger DL, Adams DR, et al. Identification of a window period for susceptibility to dual infection with two distinct human immunodeficiency virus type 2 isolates in a Macaca nemestrina model . Journal of Infectious Diseases. 1999;180:673-84. 5. Fultz PN, Srinivasan A, Greene CR, et al. Superinfection of a chimpanzee with a second strain of human immunodeficiency virus . Journal of Virology. 1987;61:4026-4029. 6. Angel JB, Hu YW, Kravcik S, et al. Virological evaluation of the ‘Ottawa case’ indicates no evidence for HIV-1 superinfection . AIDS. 2004;18:331-334. 7. Smith DM, Wong JK, Hightower GK, et al. Incidence of HIV superinfection following primary infection . Journal of the American Medical Association. 2004;292:1177-1178. 8. Hu DJ, Subbarao S, Vanichseni S, et al. Frequency of HIV-1 dual subtype infections, including intersubtype superinfections, among injection drug users in Bangkok, Thailand . AIDS. 2005;19:303-308. 9. Grant R, McConnell J, Marcus J, et al. High frequency of apparent HIV-1 superinfection in a seroconverter cohort. 12th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. 2005. Abst #287. 10. Altfeld M, Allen TM, Yu XG, et al. HIV-1 superinfection despite broad CD8+ T-cell responses containing replication of the primary virus . Nature. 2002;420:434-439. 11. Jost S, Bernard M, Kaiser L, et al. A patient with HIV-1 super-infection . New England Journal of Medicine. 2002;347:731-736. 12. Gonzales MJ, Delwart E, Rhee SY, et al. Lack of detectable human immunodeficiency virus type 1 superinfection during 1072 person-years of observation . Journal of Infectious Diseases. 2003;188:397-405. 13. Tsui R, Herring BL, Barbour JD, et al. Human immunodeficiency virus type 1 superinfection was not detected following 215 years of injection drug user exposure . Journal of Virology. 2004;78:94-103. 14. Grant R, McConnell J, Herring B, et al. No superinfection among seroconcordant couples after well-defined exposure. International Conference on AIDS, Bangkok, Thailand, 2004. Abst #ThPeA6949. 15. Marcus J, McConnell J, Liegler T, et al. Highly divergent viral lineages in blood DNA appear frequently during suppressive therapy in persons exposed to superinfection. 13th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. 2006. Abst #297. 16. Smith DM, Wong JK, High-tower GK, et al. HIV drug resistance acquired through superinfection . AIDS. 2005;19:1251-1256.16. Gross KL, Porco TC, Grant RM. HIV-1 superinfection and viral diversity. AIDS. 2004;18:1513-1520. 17. Gross KL, Porco TC, Grant RM. HIV-1 superinfection and viral diversity . AIDS. 2004;18:1513-1520. 18. McConnell J, Liu Y, Kreis C, et al. Broad neutralization of HIV-1 variants in couples without evidence of systemic superinfection. 13th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. 2006. Abst #92. 19. HIV+ persons who have HIV+ partners residing or visiting San Francisco can call the Positive Partners Study 1-415-734-4878.


Preparado por Robert M. Grant MD, J. Jeff McConnell MA Gladstone Institute of Virology and Immunology, UCSF Traducción: Rocky Schnaath Mayo 2006. Hoja Informativo #56SR

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Mujeres transgénero

¿qué necesitan las personas transgénero de masculino a femenino (MAF) para prevenir el VIH?

¿qué significa ser transgénero?

Transgénero es un término amplio que se refiere a las personas que no pueden o no quieren conformarse con las normas sociales asociadas a su sexo físico.1 Estas personas poseen una identidad, expresión o comportamientos que no se relacionan tradicionalmente con su sexo de nacimiento. Las personas transgénero tienen diferentes grados o niveles de “transformación genérica” y viven conforme al género que han escogido autoidentificándose ya sea como: mujeres, hombres, transmujeres, transhombres, transexuales sin operarse, transexuales preoperadas, transexuales operados u operadas (reasignación sexual quirúrgica) o transvestistas, entre otras identidades. Estos términos varían según la región y la época. Esta hoja informativa se concentra en las personas transgénero de Masculino a Femenino (MAF) debido a que tienen mayores índices de riesgo de infección por VIH que las de Femenino a Masculino.

¿tienen riesgos las MAF?

Sí. Las MAF tienen un alto riesgo de infección por VIH. En 1997 las tasas de infección de MAF en San Francisco fueron de un 35% y de un 22% en 1998 en Los Angeles.2,3 Un estudio realizado en Atlanta con trabajadoras sexuales MAF encontró que un 68% eran VIH positivas.4 Las tasas de infección entre las MAF continúan en aumento. Se estima que el porcentaje de nuevas infecciones varía entre el 3% y el 8% anual.3,5 Las MAF Afroamericanas tienen un índice de infección más alto que otros grupos étnicos y raciales.2-5 El uso de drogas inyectables también es común entre las MAF y eso las pone aún más a riesgo. En un estudio realizado en San Francisco, el 18% de las participantes respondieron que habían usado drogas inyectables durante los últimos seis meses y la mitad de éstas compartieron sus jeringas.2 Las MAF pueden también inyectarse hormonas para afeminar sus cuerpos. El riesgo de infección por el uso de hormonas inyectadas varía regionalmente. En Nueva York se reporta un riesgo mayor que en San Francisco debido a las diferencias en el acceso a las hormonas y a jeringas apropiadas.2,6 En San Francisco, los programas de intercambio de jeringas ofrecen jeringas adecuadas para la inyección de hormonas y clínicas ofrecen terapia hormonal gratis o de bajo costo.

¿qué pone a las MAF en riesgo?

La transfobia o sea la estigmatización social generalizada hacia las MAF, aumenta enormemente su riesgo de infección. Esta intensa estigmatización las marginaliza socialmente y redunda en que se les niegue oportunidades de educación, empleo y vivienda.7,8 También les crea múltiples barreras para el acceso a los servicios de salud. Esta marginalización disminuye la autoestima de las MAF, incrementa la probabilidad de que se prostituyan para sobrevivir y reduce sus posibilidades de practicar sexo protegido.9 Todo esto se refleja en las altas tazas de MAF de infección por el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, uso de drogas e intentos de suicidio. Las MAF tienen relaciones sexuales principalmente con hombres y de forma anal receptiva, lo cual, también aumenta su riesgo.2,3,10 Algunas MAF que son trabajadoras sexuales no usan condones si sus clientes les ofrecen más dinero;8 sin embargo, algunos estudios han demostrado que la mayoría de las prácticas sexuales sin protección no ocurren con sus clientes sino con sus parejas.3

¿cuáles son las barreras a la prevención?

La pobreza, la baja autoestima, la depresión, el rechazo, el aislamiento y la falta de poder son factores psicosociales que las propias MAF han citado como barreras para la reducción de riesgos respecto al VIH y al uso de drogas. Por ejemplo, muchas MAF dicen que el sexo sin protección reafirma su identidad con el género femenino y aumenta su autoestima.10,11 Para muchas MAF asegurar empleo y vivienda es más imperante que prevenir el VIH. Estas necesidades deben ser atendidas para que los esfuerzos de prevención sean eficaces.11 Muchas MAF no acuden a los servicios de prevención del VIH o de salud debido a la falta de sensibilidad de los proveedores de salud11,12 o bien porque tienen miedo de ser descubiertas como transgénero.13 Debido a la transfobia, algunos programas de prevención para las MAF han tenido dificultades para alquilar un local.

¿qué se está haciendo?

El proyecto “Transgender Resources and Neighborhood Space (TRANS)” del Centro de Estudios para la Prevención del SIDA en San Francisco, CA, imparte talleres para las MAF sobre el abuso de drogas, el VIH, el sexo comercial, cómo cuidarse a sí mismas y cómo sobrevivir al medio. Ofrece también un centro donde las MAF pueden descansar, bañarse y socializar. Todas las actividades son facilitadas por promotores de salud. Este proyecto colabora con un programa de la agencia Walden House para que las MAF con adicción a las drogas se recuperen, el cual les ofrece una terapia más amplia, consejería, programas de mentores y adiestramiento sobre las destrezas indispensables para subsistir de acuerdo a las necesidades de las propias MAF.14 El Programa de Sexualidad Humana (PHS por sus siglas en inglés) de la Universidad de Minnesota desarrolló y evaluó un proyecto comunal para las MAF basado en el modelo de Creencias sobre la Salud (Health Belief) y en el erotismo del sexo con protección. Aunque fue bien recibido, las participantes reafirmaron la necesidad de una perspectiva más amplia que incorpore todos los aspectos de la salud ya que eran más importantes sus preocupaciones sobre el género que sobre el VIH. Ahora el PHS ofrece talleres sobre “Salud para todos los géneros” basados en un modelo de salud sexual que ubica los riesgos del VIH en el contexto de la vida de las participantes y toca temas como la estigmatización, los encuentros románticos, el desempeño sexual, el abuso de sustancias y la violencia. El programa combina la educación con el entretenimiento, y presenta a MAF que son celebridades y profesionales de la salud.15 El programa “Transgender Harm Reduction” en West Hollywood, CA, tiene promotores de salud y de alcance para MAF de alto riesgo que viven tanto en las calles como en los suburbios. También cuenta con talleres para desarrollar destrezas, mentoría y adiestramiento laboral. Los talleres incluyen temas sobre higiene y arreglo personal, legalización y documentación, cuidado de la salud y terapia hormonal y reducción del riesgo para contraer el VIH. El programa maneja de manera implícita la importancia de aumentar la autoestima para poder adoptar comportamientos más seguros.16 Desde 1993, “Gender Identity Support Services for Transgenders (GISST)” en Boston, MA, ha prestado servicios a las personas VIH- y VIH+. GISST provee educación sobre el SIDA, pruebas de VIH, tratamientos para evitar el consumo del alcohol y las drogas, consejería, adiestramiento laboral, destrezas para socializar, consejería sobre la aceptación social y la identidad de género. Patrocinan almuerzos sobre temas como la cirugía y las hormonas, con invitados especiales, videos o con personas transgénero que comparten sus experiencias.17

¿qué más hay por hacer ?

El temor social y la intolerancia hacia MAF limitan enormemente a muchas de ellas para que tengan una vida sana. Algunas ciudades y estados han decretado leyes contra la discriminación de personas transgénero para la vivienda y el empleo. Las entidades sin dichas legislaciones deben de considerar tenerlas. Estos cambios se han producido gracias al activismo y la intervención de las personas transgénero. Se debe desarrollar y evaluar programas de pares (peer based) para las MAF que incluyan: 1) trabajo de promoción de salud para las prostitutas que trabajan en las noches y las madrugadas; 2) programas de intercambio de jeringas apropiadas para la inyección de hormonas; 3) intervenciones individuales y grupales sobre las barreras psicosociales para la prevención del VIH. Contratar y adiestrar a MAF en programas de prevención, no sólo proveería una fuente de empleo muy necesitada, sino que ofrecería programas de prevención del VIH apropiados culturalmente.12 Si la terapia hormonal se hace más accesible, se podría motivar a las MAF a que utilicen los servicios de salud, en los que a su vez, podrían obtener información para la prevención del VIH. Estas intervenciones pueden ser más eficaces si se combinan con programas de empleo, vivienda y educación. Los esfuerzos de prevención deben incluir a las parejas y amigos de las MAF. Las MAF no han sido incluidas en los sistemas de clasificación del VIH del CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades). Aparecen como hombres que tienen sexo con hombres o como mujeres heterosexuales. Se deben incluir categorías específicas para las personas transgénero en todos los formularios federales y locales para recaudar datos. Hay una necesidad enorme de adiestramientos sobre comunidad transgénero que sensibilicen a todos los proveedores de servicios públicos como médicos, enfermeras, personal de las clínicas (recepcionistas), la policía y los empleados de los servicios de emergencias (paramédicos, bomberos). Abogar para aumentar el acceso a servicios de salud y realizar investigaciones, trabajo político y educación que sean culturalmente apropiados, se han citado como factores que mejoran la salud de las personas transgénero.18


¿Quién lo dice?

  1. Gender Education and Advocacy. Gender Variance: A Primer. 2001.
  2. Clements-Nolle K, Marx R, Guzman R, et al. HIV prevalence, risk behaviors, health care use, and mental health status of transgender persons in San Francisco: Implications for public health intervention. American Journal of Public Health. 2001;91:915-921.
  3. Simon PA, Reback CJ, Bemis CC. HIV prevalence and incidence among male-to-female transsexuals receiving HIV prevention services in Los Angeles County (letter). AIDS. 2000;14: 2953-2955.
  4. Elifson KW, Boles J, Posey E, et al. Male transvestite prostitutes and HIV risk. American Journal of Public Health. 1993;83:260-262.
  5. Kellogg TA, Clements-Nolle K, McFarland W, et al. Incidence of Human Immunodeficiency Virus (HIV) among male-to-female transgendered persons in San Francisco. Journal of the Acquired Immune Deficiency Syndromes. in press.
  6. McGowan CK. Transgender needs assessment. The HIV Prevention Planning Unit of the New York City Department of Health. December 1999.
  7. Green J. Investigation into Discrimination against Transgendered People: A Report by the Human Rights Commission, City and County of San Francisco. 1994;1:8-10 & 43-52.
  8. Nemoto T, Luke, D, Mamo L, et al. HIV risk behaviors among maleto-female transgenders in comparison with homosexual or bisexual males and heterosexual females. AIDS Care.1999;11:297-312.
  9. Bockting WO, Robinson BE, Rosser BR. Transgender HIV prevention: a qualitative needs assessment. AIDS Care. 1998;10:505-525.
  10. Boles J, Elifson KW. The social organization of transvestite prostitution and AIDS. Social Science and Medicine. 1994;39:85-93.
  11. Clements-Nolle K, Wilkinson W, Kitano K. HIV Prevention and Health Service Needs of the Transgender Community in San Francisco. In W. Bockting & S Kirk editors: Transgender and HIV: Risks, prevention and care. Binghampton, NY: The Haworth Press, Inc. 2001; in press.
  12. Feinberg L. Trans health crisis: for us it’s life or death. American Journal of Public Health. 2001;91:897-900.
  13. Xavier J. The Washington Transgender Needs Assessment Survey. Administration for HIV & AIDS, District of Columbia Government. 2000.
  14. UCSF CAPS, Health Studies for People of Color. Contact Joanne Keatley 415/476-2364.
  15. Bockting WO, Rosser S, Coleman E. Transgender HIV prevention: a model education workshop. Journal of the Gay and Lesbian Medical Association. 2000;4:175-183. https://link.springer.com/article/10.1023/A:1026511822410 
  16. Reback K, Lombardi EL. HIV risk behaviors of male-to-female transgenders in a communitybased harm reduction program. International Journal of Transgenderism. 1999;3:1+2.
  17. Hope Mason T, Connors MM, Kammerer CA. Transgenders and HIV risks: needs assessment. Prepared by the Massachusetts Department of Public Health, HIV/AIDS Bureau. August 1995. GISST: 617/720-3413.
  18. Lombardi E. Enhancing transgender health care. American Journal of Public Health. 2001;91:869-872.

PREPARADO POR JOANNE KEATLEY, MSW* Y KRISTEN CLEMENTS-NOLLE, MPH**, TRADUCIÓN MATEO RUTHERFORD Y ROY ROJAS *CAPS, **SF DEPARTAMENTO DE SALUD PÚBLICA


Se autoriza la reproducción (citando a UCSF) mas no la venta de copias este documento. Para obtener copias llame al National Prevention Information Network al 800/458-5231 o visite https://prevention.ucsf.edu/ También disponibles en inglés. Comentarios o preguntas pueden dirigirse a: [email protected] ©Enero 2002, UCSF.

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CAPS Brochure (2016)

The Center for AIDS Prevention Studies (CAPS) at the University of California San Francisco (UCSF) is a productive, vibrant, and innovative organization committed to conducting cutting-edge, high-impact HIV prevention research. It is the largest research center in the world devoted to social, behavioral, and policy-based approaches to HIV prevention. 

Research Project

Project STYLE (“Strength Through Youth Livin’ Empowered”)

Young Black men who have sex with men (MSM) have high rates of HIV infection and are less likely to receive HIV treatment than men of other racial groups. Men who have sex with men (MSM) represented 82% of all new HIV infections in 2015, and 92% among males ages 13-24.  New infections increased 26% among young MSM between 2008 and 2011, largely driven by an increase from 3,762 diagnoses in 2008 to 4,619 diagnoses among in 2011 among young Black MSM.  Fortunately, by 2014, rates of new HIV diagnoses among Black MSM stabilized, increasing less than 1%, and HIV diagnoses among young Black MSM men declined 2%. However, young Black MSM are still seven times more likely to be unaware of their HIV infection, compared to young MSM of other ethnic or racial groups. Researchers have identified multiple reasons that affect linkage to and engagement in healthcare among people living with HIV. Barriers to care occur at different social levels and include: individual (e.g., stigma), interpersonal (e.g., medical mistrust), social/ community level (e.g., lack of social support), and structural (e.g., lack of insurance or transportation to physician) issues.

The University of California, San Francisco PRC is collaborating with a local CBO that is implementing an adaptation of “Strength Through Youth Livin’ Empowered” (STYLE), which has shown to be effective in improving engagement in HIV healthcare among young Black and Latino MSM living with HIV. The local STYLE adaptation is called “M+” and addresses HIV-related health disparities among African Americans. STYLE seeks to diagnose, engage, and retain black MSM, prioritizing young MSM, living with HIV in primary healthcare services in Alameda County, California and adjacent counties.

Project Identifier “Strength Through Youth Livin’ Empowered” (STYLE)

Funding Source PRC Program

Project Status Active

Host Institution University of California, San Francisco

Health Topics HIV/AIDS & STD prevention | Sexual health

Research setting: Oakland, CA

Race or ethnicity African American or Black

Gender Males

Age group Adolescents (12-17 years) | Young adults (18-24 years) |Adults (25+)

Contact Information Center UCSF Prevention Research Center 3333 California Street, Suite 1300 San Francisco, CA 94143

Principal Investigator and PRC Director Marguerita Lightfoot Phone: 415-502-1000 ext. 17160 (vm only)