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Teoría
¿Qué papel juega la teoria en la prevención del VIH?
¿qué es la teoría y en qué puede ayudar?
Una teoría describe los factores o las relaciones que influencian la conducta o el ambiente, y sirve de guía para modificar estos últimos. Las teorías empleadas en la prevención provienen de varios campos que incluyen la psicología, sociología y antropología. Las teorías se formalizan por medio de un proceso de comprobación cuidadosa. Los resultados de esta comprobación deben ser repetibles en varios ambientes diferentes y generalizables a varias comunidades.1 Tanto las teorías formales como las informales (o implícitas) comienzan con observaciones sobre personas o fenómenos. Por lo general las teorías informales (aquellas ideadas por proveedores de servicios) no se comprueban formalmente. Sin embargo, estas creencias intuitivas sobre por qué las personas hacen lo que hacen son muy útiles y muchas veces son similares a los conceptos de las teorías formales ideadas por académicos. Las teorías pueden ayudar a enmarcar las intervenciones y a diseñar evaluaciones. Al diseñar o escoger una intervención, la teoría puede dar una idea de los factores que se deben tomar en cuenta y en qué aspectos se debe enfocar. Las teorías pueden ayudar a definir el resultado que se espera de la intervención para fines de evaluación. También, basar el programa en una teoría comprobada le da apoyo científico, especialmente si el programa no ha sido evaluado.2 Muchos financiadores de proyectos requieren que los proveedores de servicios de prevención del VIH empleen la teoría para crear intervenciones preventivas. Sin embargo, es común que los proveedores escojan una teoría en función de su intervención. Ya que muchos proveedores no están capacitados ni apoyados para usar la teoría, ellos pueden perder la oportunidad de usarla como un proceso para pensar críticamente sobre una comunidad durante la creación de programas.
¿cómo puede la teoría guiar programas?
Contestar las siguientes preguntas puede ayudar a escoger las teorías e intervenciones más adecuadas para una comunidad en particular:3
- ¿Qué comunidades o grupos se beneficiarán con los servicios?
- ¿Cuales son las conductas concretas los ponen en riesgo de contraer el VIH/las ETS?
- ¿Qué factores tienen algún efecto sobre estas conductas riesgosas?
- ¿Cuáles son los factores más importantes que realmente se pueden modificar?
- ¿Qué teoría(s) o modelo(s) servirán mejor para los factores identificados?
- ¿Qué tipo de intervención servirá mejor para estos factores?
Frecuentemente, las conductas que ponen a las personas en riesgo de contraer y transmitir las ETS/el VIH son el resultado de muchos factores complicados que operan en varios niveles. Las teorías de cambio conductual usualmente abordan uno o más de estos niveles e incluyen factores individuales, interpersonales/grupales, comunitarios, estructurales y ambientales. Muchos investigadores y proveedores usan una combinación de factores de varias teorías para guiar sus programas. A continuación describimos algunas teorías y modelos así como ejemplos de programas que los emplean. Las teorías están organizadas por nivel de implementación, pero muchas se pueden usar en varios niveles diferentes.
nivel estructural y politico
Estas teorías examinan las influencias sociales y ambientales sobre la salud, incluyendo leyes, normas, costumbres, condiciones económicas y desigualdades sociales. La Teoría de Desorganización Social sostiene que cuando las instituciones, normas y valores sociales dejan de funcionar, ocurren altas incidencias de violencia, abuso de drogas, pobreza y enfermedades.4 La Teoría de Ecología Social afirma que los ambientes sociales, culturales y físicos forman la conducta, por lo tanto las intervenciones no deben enfocarse en el individuo sino en estos ambientes.5 La Teoría de Género y Poder considera las diferencias entre hombres y mujeres con respecto al trabajo, la dinámica de poder y la inversión en relaciones como estructuras que pueden generar desigualdades para la mujer y aumentar su riesgo y vulnerabilidad con respecto al VIH.6 “Family to Family” es una intervención estructural que fortalece el funcionamiento de la familia y los lazos entre familiares en Harlem, NY. Diseñado para responder a una amplia gama de situaciones sociales, el programa busca promover relaciones fuertes en una comunidad con altas tasas de violencia, abuso de drogas e infección por VIH. De esta manera el programa busca influenciar los determinantes sociales de la conducta arriesgada de los individuos.7
nivel comunitario
La Teoría de la Educación de Apoderamiento, basada en el modelo de educación popular de Paulo Freire, involucra a grupos para que identifiquen y comenten problemas sociales.8 Una vez que los miembros de la comunidad entiendan el tema completamente, ellos proponen y concuerdan soluciones y las ponen en práctica. Este método buscar promover la salud al incrementar los sentimientos de poder y control que tienen las personas sobre su vida. La Difusión de Innovaciones explica cómo ideas o conductas nuevas son introducidas en la comunidad y cómo la comunidad las difunde hasta llegar a aceptarlas.9 Las Voces de Mujeres de Color Contra el VIH/SIDA (VOW, siglas en inglés) en la ciudad de Nueva York, es una intervención de organización de comunidades basada en la teoría de apoderamiento que busca aumentar la participación de mujeres de color en todos los aspectos de la prevención del VIH. Las mujeres se reúnen cada mes para hablar sobre el VIH/SIDA. VOW organiza capacitaciones y ayuda a las mujeres a promover la creación o modificación de políticas y normas. VOW se ha reunido con legisladores, ha dado testimonio público y ha organizado un congreso para mujeres sobre la política pública.10
nivel interpersonal/grupal
Según la Teoría Social Cognitiva, la adopción de conductas es un proceso social influenciado por las interacciones entre el individuo y otras persona en su entorno.11 Dos componentes principales de esta teoría son: 1) la imitación de conductas que vemos en otras personas: y 2) la autoeficacia: la creencia de que uno es capaz de realizar la nueva conducta en la situación propuesta. La Teoría de Redes Sociales/Apoyo Social describe el efecto de las relaciones sociales sobre la salud y el bienestar. Redes Sociales se refiere a una red de relaciones sociales y el Apoyo Social es la ayuda que se obtiene por medio de estas relaciones.5 Listo Para Acción es una intervención en Long Beach, CA entre hombres homosexuales latinos que está basada en las teorías de apoyo social y cognitiva social. El programa ofrece en una discoteca latina cuatro talleres para desarrollar habilidades. Los participantes que completen los cuatro talleres pueden convertirse en “compadres” o líderes que luego sirven como una red de apoyo o segunda familia para los nuevos participantes de los talleres.12
nivel individual
El Modelo de Creencias sobre la Salud propone que antes de poder cambiar su conducta, las personas deben creer primero que son vulnerables a cierta condición y percibirla como una condición grave.13 Los Estadíos de Cambioexplica el proceso de cambios incrementales, desde no tener ninguna intención de cambiar, hasta lograr mantener conductas más seguras.14 Los cinco estadíos son: Precontemplación, Contemplación, Preparación, Acción y Mantenimiento. La Teoría de Acción Razonada ve la intención como la influencia primordial sobre la conducta.15 Las intenciones son una combinación de actitudes hacia la conducta y percepciones de las opiniones de los pares. Las normas sociales tienen una influencia muy fuerte sobre ambas. Estudiantes Unidos Contra las Decisiones Negativas (STAND, siglas en inglés) es un programa de capacitación de pares en un condado de Georgia. STAND se basa en las teorías de estadíos de cambio y difusión de innovaciones. Presentando temas de capacitación en prevención del VIH en secuencia de acuerdo con cada estadío de cambio, STAND prepara a los jóvenes para que inicien conversaciones con sus pares sobre cómo reducir el riesgo durante el sexo, y después evalúen su estadío de cambio y les sugieran actividades concretas. Los participantes reportaron un aumento en su uso de condones y una reducción de la penetración sexual sin protección.16
¿qué más hay?
Aparte de las teorías comprobadas y las implícitas, existen estrategias que se usan como marcos para los programas. La Reducción de Daños acepta que mientras existan los comportamientos dañinos, el objetivo principal es reducir sus efectos negativos.17 La Organización/Movilización de Comunidades anima a las comunidades a defender sus derechos de vivir en condiciones más saludables.18 Los proveedores tienen mucha información sobre los peligros que sus clientes corren con respecto al VIH y las razones de estos riesgos. Por lo tanto, ellos deben asegurarse de que sus programas se basen en sus propias teorías o en otras teorías comprobadas, y quienes financian los programas deben aceptar ambos tipos de teoría como una base válida para los programas.
¿quién lo dice?
1. Goldman KD, Schmalz KJ. Theoretically speaking: overview and summary of key health education theories. Health Promotion Practice. 2001:2;277-281. 2. Centers for Disease Control and Prevention. Evaluating CDC-Funded Health Department HIV Prevention Programs. December 1999.https://www.cdc.gov/hiv/dhap/peb/index.html 3. Freeman A, Vogan S, Rietmeijer K, et al. Bridging theory and practice: a course on apply-ing behavioral theory to STD/HIV prevention. Presented at National HIV Prevention Conference, Atlanta, GA; 1999. Abst #263. 4. Elliott MA, Merrill FE. Social disorganization. New York, NY: Harper; 1961. 5. Wingood GM, DiClemente RJ. Application of the theory of gender and power to examine HIV-related exposures, risk factors and effective interventions for women. Health Education and Behavior. 2000;27:539-565. 6. Fullilove RE, Green L, Fullilove MT. The Family to Family pro-gram: a structural intervention with implications for the prevention of HIV/AIDS and other community epidemics. AIDS. 2000;14S1;S63-S67. 7. Wallerstein N. Powerlessness, empowerment and health: implications for health promotion programs. American Journal of Health Promotion. 1992;6:197-205. 8. Rogers EM. Diffusion of Innovations. Third edition. New York, NY: The Free Press:1983. 9. Elcock S, Goodman D. Women of color doing it for ourselves: HIV prevention policies. Presented at the National HIV Prevention Conference, Atlanta , GA. 1999, Abst. #443. 10. Bandura A. Social cognitive theory and exercise of control over HIV infection. In DiClemente RJ (ed) Preventing AIDS: Theories and Methods of Behavioral Interventions. New York, NY: Plenum Press; 1994. 11. Glanz K, Marcus Lewis F, Rimer BK, Eds. Health Behavior and Health Education: Theory, Research and Practice. 2nd Edition. San Francisco: Jossey-Bass, Inc. 1997. 12. Buitron M, Corby N, Rhodes F. Creating a culturally appropriate behavioral prevention intervention for Spanish speaking gay men from an existing risk-reduction program. Presented at the International Conference on AIDS, Geneva, Switzerland, 1998. Abst # 335553. 13. Rosenstock IM, Strecher VJ, Becker MH. The health belief model and HIV risk behavior change. In DiClemente RJ (ed) Preventing AIDS: Theories and Methods of Behavioral Interventions. New York, NY: Plenum Press; 1994. 14. Prochaska JO, DiClemente CC, Norcross JC. In search of how people change. Applications to addictive behaviors. American Psychologist. 1992;47:1102-1114. 15. Fishbein M, Middlestadt SE. Using the theory of reasoned action as a framework for under-standing and changing AIDS-related behaviors. In Wasserheit JN (ed) Primary Prevention of AIDS: Psychological Approaches. 1989. 16. Smith MU, DiClemente RJ. STAND: A peer educator training curriculum for sexual risk reduction in the rural South. Preventive Medicine. 2000;30:441-449. 17. Brettle RP. HIV and harm reduction for injection drug users. AIDS. 1991;5:125-136. 18. Community organizing and community building for health. M Minkler, ed. New Brunswick, NJ: Rutgers University Press. 1997.
Preparado por Alice Gandelman MPH* y Beth Freedman MPH** *California HIV/STDS Prevention Training Center,**CAPS Tradución Rocky Schnaath Abril 2002. Hoja Informativa 14SR
Using science
How Is Science Used in HIV Prevention?
Is science needed?
Yes. While prevention science will not give “the answer,” science fills in critical pieces of the prevention puzzle. Science used in conjunction with an agency’s experience with clients can strengthen, inspire, target, and best use limited resources in HIV prevention programs. This fact sheet will cover some of the basic elements of prevention science, what they mean, and their implications for service. Using science in prevention is now mandated in many areas. In 1994, the Centers for Disease Control and Prevention (CDC) radically changed how it makes prevention program awards. The CDC’s guidance recommends that HIV Prevention Community Planning Groups (CPGs) use epidemiology, evaluation and behavioral science theories, findings, and methodologies in developing programs.1 Science that is applicable to HIV prevention can be broken down into five general categories:
- epidemiology,
- basic behavioral science,
- behavior change theory,
- intervention science, and
- evaluation methodology.
How is epidemiology useful?
Epidemiology is the study of the occurrence of infections or disease in a population. It can tell you how many people are newly infected with HIV, what subpopulations have been infected, and who might be expected to be infected by HIV in the future. Behavioral epidemiology can tell you about the frequency of risk behaviors.2 Using local epidemiology can help program planners target specific audiences and behavior risks that are most in need of prevention in their community. It can also help planners be more thoughtful about how to best use limited resources. Health departments and the CDC can help by collecting local data for all populations.3
How is behavioral science useful?
Basic behavioral science explores the social, behavioral and cultural influences that help explain why people put themselves at risk, and why people continue to get infected with HIV. Research on human sexuality is key to understanding how people change risky sexual behaviors and can help in program design.4 It does not tell service providers what to do, but can suggest new ways of thinking about program elements. For example, recent research has shown that childhood sexual abuse is a predictor for risky sexual behavior in adulthood.5 Knowing this, program managers can incorporate questions on early abuse into needs assessments, add a segment on childhood abuse to multi-session education interventions, develop new programs for adults who were abused and/or give special training to direct service staff on sexual abuse issues.
How is behavior change theory useful?
Behavior change theory provides a framework to ideas on why and how people change behaviors that put them at risk for HIV infection. Using behavior change theories can help when crafting an intervention, to support each component in a model as the intervention is designed.6,7 For example, Paulo Freire’s theory of Popular Education states that teachers and students should learn from one another.8 Using this theory, a program can use discussion groups as opposed to lectures. This format can strengthen the intervention by empowering people to personally develop their own solutions to change their environment.
How is intervention science useful?
Intervention science explores which components of programs are more effective and which programs work well in certain populations. For example, in a recent study, the riskiest people did not attend small group educational sessions. A program for gay/ bisexual men in Portland, OR conducted outreach in bars and at community events, home meetings, and safer sex workshops. While most men attended outreach activities, few men were likely to attend safer sex workshops.9 Scientific study of the program showed that outreach was most likely to reach the riskiest men-younger men and men who reported unprotected anal intercourse. Interventions aimed at high risk-taking populations can rely on intensive individual outreach/counseling and/or innovative, minimally structured community-level social activities to help draw their intended audience.
How is evaluation methodology useful?
Evaluation encourages critical thinking about the process of designing interventions, and should not only occur at the end of an intervention. Good evaluation produces information about needs, service use patterns, impacts and outcomes. It also gives a voice to clients’ experiences, and allows service providers to learn about their programs so that they can make necessary changes to increase their effectiveness.10 An agency can hire a consultant or researcher for evaluation, or can conduct its own evaluation. For example, Tri-City Health Center in Fremont, CA surveyed suburban street youth to evaluate the effectiveness of their program of outreach and educational workshops. In response to youth feedback, Tri-City cancelled their scheduled workshops and added a drop-in center providing HIV education as well as support in areas such as dropping out of school, joblessness, substance abuse, abusive relationships and living with HIV.11
How do people access science?
No one should need an advanced degree to understand prevention science. Several organizations exist to help translate and summarize research into understandable and usable forms. CPGs are directed to incorporate prevention science in their comprehensive plans, which are available through local and state health departments.12 Local universities (especially schools of public health and social work, departments of sociology, psychiatry/psychology, or anthropology) are an excellent contact for research assistance.13 Mailing lists and newsletters from organizations that specialize in prevention science and technical assistance can also be invaluable resources.14
What still needs to be done?
To more closely link the efforts of researchers and service providers: 1) Researchers should share findings with local CBOs and with the CDC and DPHs, as well as become active members of CPGs. 2) CBOs should be more aggressive and proactive in using information outside of their agencies. 3) State DPHs and the CDC should recognize and act upon their role as translators of science. 4) National Institutes of Health, the CDC and private funders should provide adequate funding for integrating prevention science into prevention programs. 5) CBOs and researchers should forge long term partnerships to conduct collaborative projects.15 Using science in service provision is a specialized field. Most scientists are not trained in the real world application of research. Likewise, most service providers are not trained in research methods. A comprehensive HIV prevention strategy uses many elements to protect as many people at risk for HIV as possible. By closing the gap between HIV prevention science and prevention practice, we can ensure that our best efforts won’t be wasted, and we can make a difference in the fight against HIV.
Says who?
- Valdiserri RO, Aultman TV, Curran JW. Community planning: a national strategy to improve HIV prevention programs. Journal of Community Health. 1995;20:87-100.
- Rothman KJ. Modern Epidemiology. Boston, MA: Little, Brown and Company; 1986.
- A database of epidemiological data for states and some cities is available on the Internet at: https://www.cdc.gov/hiv/basics/statistics.html
- Kelly JA, Kalichman SC. Increased attention to human sexuality can improve HIV-AIDS prevention efforts: key research issues and directions. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 1995;63:907-918.
- Jinich S, Stall R, Acree M, et al. Childhood sexual abuse predicts HIV risk sexual behavior in adult gay and bisexual men. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Mo.D.1718.
- Valdiserri RO, West GR, Moore M, et al. Structuring HIV prevention service delivery systems on the basis of social science theory. Journal of Community Health. 1992;17:259-269.
- Herlocher T, Hoff C, DeCarlo P. Can theory help in HIV prevention? Fact sheet prepared by the Center for AIDS Prevention Studies, UCSF. August 1995.
- Wallerstein N. Powerlessness, empowerment, and health: implications for health promotion programs. American Journal of Health Promotion. 1992;6:197-205.
- Hoff CC, Kegeles S., Acree M, et al. Gay men at highest risk are best reached through outreach in bars and community events. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Tu.D.360.
- San Francisco HIV Prevention Plan. Report prepared by the San Francisco HIV Prevention Planning Council and the Department of Public Health AIDS Office. 1996.
- Carver LJ, Harper GW. Responding to the HIV prevention needs of suburban street youth. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Th.D.4921.
- For information on your local or state Community Planning group, please contact Lynne Greabell at NASTAD (202) 434-8090.
- A directory of universities is available here: https://www.usnews.com/best-colleges/rankings/national-universities
- CDC (800) 458-5231 (www.cdc.gov/nchstp/hiv_aids/dhap.htm)
- American Psychological Association (202) 336-6042
- National Minority AIDS Council (202) 483-6622
- National Association of People With AIDS (202) 898-0414
- Academy for Educational Development (202) 884-8700
- National Alliance of State and Territorial AIDS Directors (202) 434-8090
- Council of State & Territorial Epidemiologist (770) 458-3811
- The US Conference of Mayors (202) 293-7330
- GMHC Education Department (212) 807-7517 (www.gmhc.org)
- The Center for AIDS Prevention Studies - https://prevention.ucsf.edu/
- Rural Prevention Center (812) 855-1718 https://rcap.indiana.edu/
- Goldstein E, Wrubel J, Faigeles B, et al. Is research important for non-governmental organizations in the United States? Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Th.C.4779.
Prepared by Ellen Goldstein and Pamela DeCarlo January 1997. Fact Sheet #25E
Reproduction of this text is encouraged; however, copies may not be sold, and the Center for AIDS Prevention Studies at the University of California San Franciso should be cited as the source of this information. For additional copies of this and other HIV Prevention Fact Sheets, please call the National AIDS Clearinghouse at 800/458-5231. Comments and questions about this Fact Sheet may be e-mailed to [email protected]. © January 1997, University of California
Utilizando la ciencia
¿Cómo se utiliza la ciencia en la prevención del VIH?
¿es necesaria la ciencia? Sí. Aunque la ciencia de la prevención por si sola no ofrece la respuesta, esta posee algunas piezas críticas del rompecabezas de la prevención. La ciencia en conjunto con la experiencia de algunas agencias en el manejo de clientes además de reforzar el programa sirve de inspiración y guía para hacer un mejor uso de los escasos fondos que enfrentan los programas de prevención. Esta hoja informativa intentará abordar algunos de los elementos básicos que ofrecen las ciencias de la prevención, su significado, y su implicaciones en la práctica. Actualmente, es un requisito usar la ciencia de la prevención en muchas áreas. En 1994, el CDC cambió radicalmente su criterio para designar los programas que serían subsidiados. El CDC recomienda que los Grupos de Planificación Comunitaria (CPGs por sus siglas en Inglés) tomen en cuenta la epidemiología, la evaluación, las teorías científicas del comportamiento, descubrimientos y la metodología en la creación de estos programas.1 La ciencia aplicable a la prevención del VIH puede dividirse en cinco categorías generales: la ciencia de la epidemiología, la ciencia conductual básica, la ciencia básica del cambio conductual, la ciencia de la intervención y la metodología de la evaluación. la epidemiología La epidemiología es el estudio de los casos de infección u otras enfermedades dentro de la población. Nos informa sobre la cantidad de nuevos casos de infección con VIH, la subpoblación afectada, y las que pueden llegar a infectarse. La epidemiología conductual puede indicar la frecuencia de las conductas de riesgo.2 La epidemiología local puede servir de mucho a los planificadores de programas de prevención ya que les permite identificar la comunidad y las conductas de riesgo que necesitan ser tratadas. Esto a su vez puede ser muy útil para hacer mejor uso de los recursos limitados. El departamento de salud y el CDC pueden ayudar recopilando datos de los diferentes grupos poblacionales.3 la ciencia conductual básica Los elementos básicos de esta ciencia exploran la influencia que los factores sociales, culturales y conductuales ejercen sobre las personas. Esto nos permite entender el porque las personas se exponen al riesgo y porque sigue en aumento la cantidad de infectados con VIH. El estudio de la sexualidad es un elemento clave que ayuda a entender los cambios en las conductas riesgo con relación al sexo y facilita la tarea del diseño del programa.4 No señala exactamente lo que habrá de hacerse, sino que sugiere diferentes formas de pensar en cuanto a los elementos que el programa debe tener. Por ejemplo, recientemente se descubrió una estrecha relación entre el abuso sexual a temprana edad y las conductas de riesgo en la adultez.5 Con estos antecedentes, los planificadores del programa pueden agregar preguntas sobre abuso sexual a temprana edad para asesorar las necesidades del caso. Se puede también agregar un segmento sobre abuso infantil a las intervenciones con sesiones educativas múltiples o crear programas para los que fueron abusados y/o capacitar al personal sobre el tema del abuso sexual. la ciencia de los cambios de conducta La teoría del cambio conductual nos brinda un marco de ideas sobre como y por que ocurren estos cambios de conducta que exponen a las personas a riesgo de contraer el VIH. Para lograr mantener unidos cada uno de los componentes del modelo al diseñar una intervención puede ayudar usar las Teorías de cambio conductual.6 Por ejemplo, la teoría de Paulo Freire sobre la Educación Popular propone que el alumno y el maestro aprendan el uno del otro.7 Si se usa esta teoría, un programa puede reemplazar las lecturas por discusiones de grupo. De esta forma la intervención se hace más fuerte puesto que las personas adquieren por si mismas el poder o la responsabilidad que les permitirá cambiar el ambiente que les rodea. la ciencia de la intervención La ciencia de la intervención analiza los componentes más eficaces del programa e identifica los programas que han logrado un cambio en ciertas poblaciones. Por ejemplo, en un estudio reciente, las personas que estaban a mayor riesgo no asistieron a los talleres de sexo seguro. Un programa para hombres gay/bisexuales de Portland, OR, hizo su campaña en bares, organizando eventos comunitarios y reuniones en casas, y ofreciendo talleres de sexo seguro. Mientras la mayoría de los hombres asistió a la mayor parte de las actividades, pocos asistieron a los talleres.8 El estudio científico del programa indicó que la mayoría de los hombres atraídos por el programa eran jóvenes los que presentaban mayor riesgo o los hombres que reportaron sexo anal sin protección.8 Las intervenciones que intentan trabajar con poblaciones de alto riesgo pueden obtener la atención de esta audiencia con un programa a nivel comunitario intensivo, innnovador, que ofrezca actividades sociales y consejería, con una estructura no complicada. la metodología de la evaluación La evaluación estimula el pensamiento crítico en el proceso del diseño de la intervención y no necesariamente debe ocurrir al final de la intervención. Una buena evaluación genera información acerca de las necesidades que tiene el grupo a ser intervenido, el tipo de servicios necesarios, el impacto del programa y los resultados del mismo. Esto a la vez que permite conocer la opinión del cliente, les brinda la oportunidad a los proveedores del servicio de ajustar el programa para aumentar su efectividad.9 Por ejemplo, el Centro de Salud Tri-City de Fremont, CA, encuestó a jóvenes de la calle para evaluar la efectividad del programa en cuanto a los talleres educativos y a la forma de atraer a los necesitados. En base a la opinión de los jóvenes, el Tri-City reemplazó los talleres con horas establecidas por un servicio disponible a cualquier hora. Este nuevo servicio ofreció educación sobre VIH, apoyo en áreas tales como la deserción escolar, el desempleo, el abuso de drogas, las relaciones abusivas y como vivir con el VIH.10 ¿cómo se obtiene el acceso a la ciencia? No se requiere un nivel de educación avanzado para comprender la ciencia de la prevención. Existen algunas organizaciones que interpretan y resumen los resultados de la investigación a un lenguaje claro y conciso. La función de los CPGs es la de incorporar la ciencia de la prevención en todos sus planes, los cuales están disponibles a través de los departamentos de salud estatales y locales.11 Las universidades locales son un excelente punto de contacto en cuanto a la asistencia con las investigaciones.12 Pertenecer a listas de envío por correo y a Boletines Informativos especializados en las ciencias de la prevención puede ser un recurso invaluable.13 ¿qué queda por hacer? Estrechar aún más los esfuerzos de los investigadores y de los proveedores de servicio: 1) Los investigadores deben compartir datos reveladores con los CBO locales, con el CDC y con el departamento de salud pública. También es necesario ejercer una participación activa en los CPG. 2) Los CBO locales deben ser más agresivos y pro-activos haciendo uso de la información que existe fuera de las agencias. 3) Los departamentos de salud pública estatales y el CDC deben reconocer y poner en práctica su papel de traductores de esta ciencia. 4) Los Institutos Nacionales de Salud, el CDC y las Fundaciones Privadas deberán integrar la ciencia en los programas de prevención y proveer los fondos para este fin.14 El uso de la ciencia en la aplicación del servicio es un campo especializado. La mayoría de los investigadores no están capacitados para aplicar sus proyectos de investigación en el mundo real. Así como la mayoría de los proveedores de servicio no están capacitados para aplicar los métodos de investigación. Un programa de prevención completo utiliza muchos elementos para proteger del VIH a la mayor cantidad de personas posible. Si logramos acortar la distancia entre la ciencia y la práctica de la prevención , nos aseguraríamos que nuestros esfuerzos no van a ser en vano y haremos la diferencia en la lucha contra el VIH.
¿quién lo dice? 1. Valdiserri RO, Aultman TV, Curran JW. Community planning: a national strategy to improve HIV prevention programs. Journal of Community Health. 1995;20:87-100. 2. Rothman KJ. Modern Epidemiology. Boston, MA: Little, Brown and Company; 1986. 3. Si desea encontrar información con datos epidemiológicos los puede encontrar por estado y por ciudad (ciertas) en la internet: http://hivinsite.ucsf.edu/InSite?page=li-12-01#S2X 4. Kelly JA, Kalichman SC. Increased attention to human sexuality can improve HIV-AIDS prevention efforts: key research issues and directions. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 1995;63:907-918. 5. Jinich S, Stall R, Acree M, et al. Childhood sexual abuse predicts HIV risk sexual behavior in adult gay and bisexual men. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Mo.D.1718. 6. Valdiserri RO, West GR, Moore M, et al. Structuring HIV prevention service delivery systems on the basis of social science theory. Journal of Community Health. 1992;17:259-269. 7. Wallerstein N. Powerlessness, empowerment, and health: implications for health promotion programs. American Journal of Health Promotion. 1992;6:197-205. 8. Hoff CC, Kegeles S., Acree M, et al. Gay men at highest risk are best reached through outreach in bars and community events. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Tu.D.360. 9. San Francisco HIV Prevention Plan. Report prepared by the San Francisco HIV Prevention Planning Council and the Department of Public Health AIDS Office. 1996. 10. Carver LJ, Harper GW. Responding to the HIV prevention needs of suburban street youth. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Th.D.4921. 11. Para mayor información sobre su Grupo Comunitario local o estatal, póngase en contacto con Lynne Greabell de NASTAD (202) 434-8090. 12. Un directorio de universidades está disponible en la internet en: https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_state_and_territorial_universities_in_the_United_States
- CDC (800) 458-5231 (www.cdc.gov/nchstp/hiv_aids/dhap.htm)
- American Psychological Association (202) 336-6042
- National Minority AIDS Council (202) 483-6622
- National Association of People With AIDS (202) 898-0414
- Academy for Educational Development (202) 884-8700
- National Alliance of State and Territorial AIDS Directors (202) 434-8090
- Council of State & Territorial Epidemiologist (770) 458-3811
- The US Conference of Mayors (202) 293-7330
- GMHC Education Department (212) 807-7517 (www.gmhc.org)
- UCSF Center for AIDS Prevention Studies https://prevention.ucsf.edu/
- Rural Prevention Center (812) 855-1718 https://rcap.indiana.edu/
14. Goldstein E, Wrubel J, Faigeles B, et al. Is research important for non-governmental organizations in the United States? Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Th.C.4779.
Preparado por Pamela DeCarlo y Ellen Goldstein, Traducción Romy Benard-Rodríguez Septiembre 1997. Hoja Informativa 25S.
Health care settings
How can HIV prevention be integrated into health care settings?
Why is HIV prevention important in health care settings?
HIV prevention is an important part of health care for all individuals. It is particularly key for those at risk of becoming infected, as well as for those who are already infected, who can then avoid transmitting HIV to others and stay healthy themselves. Many strategies can be used in health care settings to optimize HIV prevention, including: assessing HIV risk; enhancing access to HIV testing; providing HIV-infected patients with disclosure and partner services; screening and treating patients for problem drinking, drug use and sexually transmitted infections (STIs); and providing the best possible care to HIV-infected individuals including access to anti-retroviral therapy (ARVs) and adherence counseling.
Do health care settings have a role in finding new infections?
Health care settings are important sites for providing access to HIV testing and prevention messages, for finding new infections and for linking infected individuals into HIV care. In 2006, the CDC issued guidelines for primary health care providers suggesting expanded access to HIV testing for all patients 13 to 64 years old.1 Providing HIV testing as a routine part of care has been most productive in emergency room and labor and delivery settings,2,3 although community health centers have also provided important new access.4 Testing programs have also proven effective in helping pregnant women to not transmit HIV to their babies.3 One key strategy for expanding testing is rapid test technology.5 Rapid tests allow providers to perform a test and deliver the results in under an hour, although a confirmatory test is required for positive rapid test results. Appropriate follow-up care can be planned before the patient leaves the health care facility. Especially when HIV testing is newly introduced, providers in health care settings need to learn how to integrate HIV testing into regular care, and to refer patients for additional support services if needed. Providers should also be trained in documenting test results to ensure they are shared with other health care providers and to maintain the confidentiality of client information. Providers must ensure that HIV-infected persons get the care and support they need. Linkage to care is an important and often overlooked piece of integrating HIV testing into health care. Individuals who are just finding out they are infected often need a great deal of help and support to find an HIV provider, to make an appointment and to show up at that appointment. Intensive case management models show promise in enhancing linkages to care for newly-diagnosed individuals.6
What other HIV prevention strategies work in health care settings?
Risk assessment. Assessing HIV risk behaviors should be a standard part of new patient intake, regardless of HIV status. In-depth HIV prevention education is not necessary for every patient. However, health care providers should ask all patients about their sexual behavior, condom use, number of sexual partners, and alcohol and illicit drug use to assess a patient’s risk for acquiring or transmitting HIV. These quick questions may lead to longer discussions and counseling about safer sex or alcohol and drug use practices.7 Drug treatment. Helping patients get into alcohol or drug treatment can be an effective HIV prevention tool8 and can help HIV-infected persons stay healthy. Health care providers can have a profound effect on patients’ lives by showing an interest in drug-using patients and encouraging willing patients to enter drug or alcohol treatment programs. Because relapse is common in treating addictions, health care providers should use a non-judgmental approach. Screening and treating for STIs. Providers should encourage screening for STIs. They should also provide STI education, emphasize the link between HIV and STIs, and encourage screening for partners.9
How does positive prevention work in health care settings?
Prevention counseling. Brief prevention counseling delivered in health care settings at every visit has been shown to decrease the likelihood that HIV-infected individuals transmit HIV to others, particularly if interventions are tailored to sub-populations of HIV-infected patients.10 Important messages include: helping people understand the relative risks of their actions and the effectiveness of different prevention strategies such as using condoms; disclosing HIV status to sex and drug using partners; and understanding their responsibility with regard to prevention. Formal provider training is important to facilitate these approaches.11,12 Viral suppression. A unique component that health care settings play in HIV prevention is helping HIV-infected persons find and adhere to an effective ARV regimen to help keep their viral load low. Some research has demonstrated that keeping the viral load below a threshold that is detectable with lab tests can help prevent up to 60% of new STIs.13 New research suggests that effective detection of HIV and treatment to reduce the viral load could reduce the overall community viral load and have a population-level impact on HIV transmission.14
How can HIV prevention capacity be increased in health care settings?
Risk assessment. Knowing how to assess risk among patients is key to HIV prevention of any kind. Having risk assessment tools and training providers to use them is critical. Written protocols. It is important to make sure that procedures are in place to guide testing efforts in health care settings.15 Having a “prevention plan” tailored to the clinic size, the service delivery model, the types of providers and the patient population is critical. Leadership. Successful clinic programs often have identified staff leaders who function as counselors or team leaders for positive prevention.16 Training. Underlying all of these important components is training. Training can facilitate buy-in from clinic providers and can address provider attitudes and beliefs about risk reduction and counseling.17 Training should outline staff responsibilities and anticipate changes to clinic flow.16
What are effective models for use in health care settings?
Positive STEPs17 is a training intervention to help HIV care providers deliver prevention counseling to their patients. The model was effective in improving provider attitudes, comfort, self-efficacy and frequency of delivering prevention counseling. Partnership for Health18 is an EBI (CDC’s Effective Behavioral Intervention) for providers in HIV clinics. Medical providers are trained to deliver brief risk-reduction counseling to their patients. All clinic staff are trained to integrate prevention messages into the clinic setting, and counseling is supplemented with written information for all patients. The intervention was effective in reducing unprotected intercourse by 38% among patients who had two or more sexual partners. Positive Choice19 is an interactive “Video Doctor.” Patients at HIV clinics completed an in-depth computerized risk assessment and received tailored risk-reduction counseling from a “Video Doctor” via laptop computer and a printed educational worksheet. Providers received a Cueing Sheet on reported risks for discussion during the clinical encounter. Provider-Delivered Counseling.10,16 In a large federal demonstration project, brief counseling messages delivered by primary care providers in clinic settings were most effective in reducing risk among HIV-infected patients, although there were also benefits in programs delivered by prevention specialists and HIV-infected peers.
What needs to be done?
Health care providers need more and repeated training on how HIV prevention can be integrated into the care they deliver. There are still significant misperceptions among health care providers about who should be tested for HIV and when to implement rapid testing. Provider attitudes, beliefs and self-efficacy can affect whether or not they address prevention through HIV testing or by providing risk-reduction counseling. Methods that enhance provider uptake of HIV prevention in health care delivery settings need attention and further research. Leaders in health care settings can establish written protocols that guide HIV prevention practices, including HIV testing in their clinics. Establishing protocols, documentation and quality assurance practices can enhance testing and prevention practices in all types of health care settings.
Says who?
1. Branson BM, Handsfield HH, Lampe MA, et al. Revised recommendations for HIV testing of adults, adolescents, and pregnant women in health-care settings.Morbidity and Mortality Weekly Report. 2006;55:1-17. 2. Haukoos JS, Hopkins E, Byyny RL, et al. Patient acceptance of rapid HIV testing practices in an urban emergency department: assessment of the 2006 CDC recommendations for HIV screening in health care settings. Annals of Emergency Medicine. 2008;51:303-309. 3. Tepper NK, Farr SL, Danner SP, et al. Rapid human immunodeficiency virus testing in obstetric outpatient settings: the MIRIAD study. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2009;201:31-36. 4. Myers JJ, Modica C, Bernstein C, Kang M, McNamara K. Routine rapid HIV screening in six Community Health Centers serving populations at risk. Journal of General Internal Medicine. 2009;24:1269–1274. 5. Branson BM. State of the art for diagnosis of HIV infection. Clinical Infectious Diseases. 2007;15:S221-225. 6. Christopoulos K, Koester K, Weiser S, et al. A comparative evaluation of the development and implementation of three emergency department HIV testing programs (forthcoming) 7. Schechtel J, Coates T, Mayer K, et al. HIV risk assessment: physician and patient communication. Journal of General Internal Med. 1997;12:722-723. 8. Bruce RD. Methadone as HIV prevention: High volume methadone sites to decrease HIV incidence rates in resource limited settings. International Journal of Drug Policy. 2010;21:122-124. 9. McClelland RS, Baeten JM. Reducing HIV-1 transmission through prevention strategies targeting HIV-1-seropositive individuals. Journal of Antimicrobial Chemotherapy. 2006;57:163-166. 10. Myers JJ, Shade S, Dawson Rose C, et al. Interventions delivered in clinical settings are effective in reducing risk of HIV transmission among people living with HIV. AIDS and Behavior. 2010;14:483-492. 11. Gilliam PP, Straub DM. Prevention with positives: A review of published research, 1998-2008. Journal of the Association of Nurses in AIDS Care. 2009;20:92-109. 12. Harder & Co. Community Research. Prevention with positives: Best practices Guide. Prevention with Positives Workgroup. 2009. 13. Porco TC, Martin JN, Page-Shafer KA, et al. Decline in HIV infectivity following the introduction of highly active antiretroviral therapy. AIDS. 2004;18:81-88. 14. Das M, Chu PL, Santos G-M, et al. Decreases in community viral load are accompanied by reductions in new HIV infections in San Francisco. PLoS ONE. 2010;5:e11068. 15. Myers JJ, Steward, WT, Koester KA, et al. Written procedures enhance delivery of HIV “prevention with positives” counseling in primary health care settings. Journal of AIDS. 2004;37:S95-S100. 16. Koester KA, Maiorana A, Vernon K, et al. Implementation of HIV prevention interventions with people living with HIV/AIDS in clinical settings: Challenges and lessons learned. AIDS and Behavior. 2007;1:S17-S29. 17. Thrun M, Cook PF, Bradley-Springer LA, et al. Improved prevention counseling by HIV care providers in a multisite, clinic-based intervention: Positive STEPs. AIDS Education and Prevention. 2009;21:55-66. 18. Richardson J, Milam J, McCutchan A, et al. Effect of brief safer-sex counseling by medical providers to HIV-1 seropositive patients: A multi-clinic assessment. AIDS. 2004;18:1179-1186. 19. Gilbert P, Ciccarone D, Gansky SA, et al. Interactive “Video Doctor” counseling reduces drug and sexual risk behaviors among HIV+ patients in diverse outpatient settings. PLoS One. 2008;3.
Special thanks to the following reviewers of this Fact Sheet: Lucy Bradley-Springer, Kimberly Carbaugh, Mark Cichocki, Renata Dennis, Josh Ferrer, Mark Molnar, Quentin O’Brien, Jim Sacco. Reproduction of this text is encouraged; however, copies may not be sold, and the University of California San Francisco should be cited as the source. Fact Sheets are also available in Spanish. To receive Fact Sheets via e-mail, send an e-mail to [email protected] with the message “subscribe CAPSFS first name last name.” ©July 2010, University of CA. Comments and questions about this Fact Sheet may be e-mailed to [email protected].
Establecimientos de salud
¿Cómo puede integrarse la prevención del VIH en los establecimientos de atención de salud?
¿Por qué es importante la prevención de la infección por el VIH en los establecimientos de atención de salud?
La prevención de la infección por el VIH es una parte importante de la atención de la salud de todas las personas. Reviste particular importancia para las personas expuestas al riesgo de infección, así como para las ya infectadas, que pueden evitar la transmisión del virus a otras y mantenerse sanas. Se pueden utilizar muchas estrategias en los establecimientos de atención de salud para optimizar la prevención del VIH, incluso la evaluación del riesgo de contraerla; la mejora del acceso a las pruebas de detección del virus; la prestación de servicios de asistencia a los pacientes infectados por el VIH para revelar su estado serológico a sus parejas; el examen y el tratamiento de los pacientes con problemas de alcoholismo, uso de drogas e infecciones de transmisión sexual (ITS); y la provisión del mejor cuidado posible a las personas infectadas por el VIH, incluyendo acceso al tratamiento antirretroviral (ART) y consejería sobre la observancia del mismo.
¿Tienen los establecimientos algún papel en la detección de nuevas infecciones?
Los establecimientos de salud son sitios importantes para proporcionar acceso a mensajes sobre el examen de detección del VIH y la prevención del mismo, detectar nuevas infecciones y vincular a las personas infectadas con atención médica. En 2006, los CDC emitieron directrices para los proveedores de atención primaria de salud en las que recomendaron el acceso ampliado a las pruebas del VIH para todos los pacientes de 13 a 64 años de edad.1 La provisión de servicios de pruebas VIH como parte ordinaria de la atención ha sido más productiva en las salas de urgencias y en las salas de trabajo de parto y de parto, 2,3 aunque los centros de salud comunitarios también han proporcionado nuevo y amplio acceso.4 Los programas de pruebas del VIH también han demostrado ser eficaces para ayudar a las mujeres embarazadas a no transmitir el VIH a sus bebés.3 Una estrategia clave para ampliar las pruebas del VIH es una tecnología basada en el uso de pruebas rápidas.5 Estas últimas permiten que los proveedores que las realizan entreguen los resultados en menos de una hora, aunque se necesita una prueba para confirmar un resultado positivo. Estas pruebas rápidas permiten que se puede planear atención de seguimiento apropiada antes de que el paciente salga del establecimiento de atención de salud. Particularmente cuando primero se introduce la prueba del VIH, los proveedores en los establecimientos de salud necesitan aprender a integrar dichas pruebas a la atención regular, y remitir a los pacientes a servicios de apoyo complementarios, en caso de que sea necesario. Los proveedores también deben recibir capacitación sobre la forma de documentar los resultados de la prueba para asegurarse de que éstos se compartan con otros proveedores y para mantener la confidencialidad de la información de los clientes. Los proveedores deben velar por que las personas infectadas por el VIH reciban la atención y el apoyo que necesitan. La vinculación a la atención es una parte importante, con frecuencia ignorada, de la integración de las pruebas del VIH al sistema de atención de salud. Las personas que apenas acaban de enterarse de que están infectadas a menudo necesitan mucho apoyo y ayuda para encontrar un proveedor del VIH, así como también hacer una cita y cumplirla. Los modelos de tratamiento intensivo de casos son prometedores para mejorar los vínculos de los pacientes recién diagnosticados con la atención médica.6
¿Qué otras estrategias de prevención surten efecto?
Evaluación del riesgo. La evaluación de comportamientos de riesgo de contraer el VIH debe ser una parte normal del registro de nuevos pacientes, independientemente de su estado serológico con respecto a ese virus. No todos los pacientes necesitan educación detallada en materia de prevención del VIH. Sin embargo, los proveedores deben preguntarles a todos los pacientes sobre su comportamiento sexual, uso de preservativos, número de parejas sexuales y uso de alcohol y drogas ilícitas para evaluar el riesgo que tiene un paciente de contraer o transmitir el VIH. Estas preguntas rápidas pueden llevar a discusiones más prolongadas y a consejería sobre relaciones sexuales o prácticas de uso de alcohol y de drogas que sean más seguras.7 Tratamiento por uso de sustancias. La ayuda prestada a los pacientes para entrar a un programa de tratamiento del alcoholismo o de uso de drogas puede ser un instrumento eficaz de prevención del VIH 8 y puede ayudar a las personas a mantenerse saludables. Los proveedores pueden tener un profundo efecto en la vida de los pacientes al demostrar interés en los que usan drogas y alentar a los pacientes que estén dispuestos a entrar a un programa de tratamiento de alcohol o de drogas. Considerando que una recaída o relapso es común al tratar las adicciones, los proveedores de salud deben usar un enfoque no prejuicioso en el que no se critique a los pacientes. Realización de pruebas de detección y tratamiento de ITS. Los proveedores deben alentar a las personas a realizarse pruebas de detección de ITS. También deben impartir educación sobre esas infecciones, recalcar el vínculo entre estas últimas y el VIH e instar a que las parejas a también se hagan un examen de detección.9
¿Cómo funciona la prevención con personas seropositivas en los establecimientos de salud?
Orientación en materia de prevención. Se ha demostrado que una breve sesión de orientación o consejería sobre prevención en cada consulta en los establecimientos de salud reduce la probabilidad de que las personas infectadas por el VIH transmitan ese virus a otras, particularmente si las intervenciones se adaptan a las subpoblaciones de pacientes infectados por el VIH.10 Entre los mensajes importantes cabe citar los siguientes: ayudar a las personas a entender los riesgos relativos de sus actos y la eficacia de diferentes estrategias de prevención, como el uso de preservativos; revelar su estado de VIH a las parejas sexuales y las personas con las que usan drogas; y entender su responsabilidad con respecto a la prevención. Es importante la capacitación formal de los proveedores para facilitar la aplicación de estos enfoques.11,12 Supresión del virus. Un componente singular del papel que desempeñan los establecimientos en la prevención del VIH consiste en ayudar a las personas infectadas a encontrar y observar un régimen ARV eficaz para mantener baja la carga viral. Algunas investigaciones han demostrado que el mantenimiento de la carga viral por debajo del umbral detectable a través de análisis de laboratorio puede ayudar a prevenir hasta un 60% de nuevos casos de ITS.13
¿Cómo se puede ampliar la capacidad de pre-vención del VIH en los establecimientos de salud?
Evaluación de riesgos. Es de suma importancia saber evaluar el riesgo de los pacientes para cualquier clase de actividad de prevención del VIH. Es de importancia crítica tener instrumentos de evaluación del riesgo y enseñar a los proveedores a utilizarlos. Protocolos por escrito. Es importante asegurarse de establecer los procedimientos necesarios para orientar las actividades de realización de exámenes de detección en los establecimientos de salud.14 Reviste importancia crítica tener un plan de prevención adaptado al tamaño del centro médico, el modelo de prestación de servicios, los tipos de proveedores y la población de pacientes. Liderazgo. En los programas realizados con éxito en los centros médicos a menudo se han identificado líderes dentro del personal que cumplen la función de consejeros o de líderes de equipo para realizar una prevención positiva.15 Capacitación. La capacitación es el elemento fundamental de todos estos componentes de importancia. Puede facilitar la aceptación y compromiso de los proveedores de salud en los centros médicos y tener en cuenta o considerar las actitudes y creencias de los proveedores con respecto a la reducción del riesgo y la consejería.16 La capacitación debe esbozar las responsabilidades del personal y preveer los cambios en el flujo de actividades de los centros médicos.17
¿Cuáles son los modelos eficaces para ser empleados en los establecimientos de salud?
Positive STEPs 16 es una intervención de capacitación para ayudar a los proveedores de atención del VIH a impartir consejería de prevención a sus pacientes. El modelo fue eficaz para mejorar las actitudes, el grado de comodidad y la auto eficacia de los proveedores, así como la frecuencia con que se ofrece orientación con fines de prevención. Partnership for Health 17 es una intervención conductual eficaz de los CDC (EBI) para los proveedores en los centros médicos de atención del VIH. Se adiestra a los proveedores de atención médica para ofrecer una consejería breve sobre la reducción del riesgo a sus pacientes. Se capacita a todo el personal de los centros médicos para incorporar mensajes de prevención en dichos centros, y la consejería se complementa con información escrita para todos los pacientes. Fue eficaz para reducir las relaciones sexuales sin protección en un 38% en los pacientes que tenían dos o más parejas. Positive Choice 18 es un sistema interactivo de un médico en video. Com parte de este modelo, los pacientes de los centros médicos de atención del VIH completaron una detallada evaluación electrónica de su riesgo y recibieron orientación individualizada sobre la reducción del riesgo a través de un médico en video que miraban en un laptop, y una hoja de trabajo impresa y de naturaleza didáctica. Los proveedores recibieron una hoja impresa con los riesgos reportados por los pacientes para su discusión durante la visita. Consejería ofrecida por los proveedores.10,17 En un extenso proyecto federal de demostración, los breves mensajes de consejería dados por los proveedores de salud en los centros médicos fueron muy eficaces para reducir el riesgo para los pacientes con VIH, aunque también hubo beneficios en los programas realizados por especialistas en prevención y por pares infectados por el VIH.
¿Qué se necesita hacer?
Los proveedores necesitan capacitación más amplia y repetida sobre la forma de integrar la prevención del VIH a la atención que prestan. Todavía hay importantes percepciones erróneas entre los proveedores sobre quién debe realizarse la prueba del VIH y cuándo se debe poner en práctica la prueba rápida. Las actitudes, las creencias y la propia eficacia de los proveedores pueden determinar si abordan o no la prevención por medio de pruebas del VIH o de provisión de orientación sobre reducción del riesgo. Algunos métodos que mejoran el registro de la prevención del VIH por los proveedores exigen atención y más investigación. Los dirigentes de los establecimientos de salud pueden introducir protocolos por escrito para orientar las prácticas de prevención del VIH, incluso las pruebas de detección en sus centros médicos. El establecimiento de protocolos, la documentación y las prácticas de garantía de la calidad pueden mejorar las prácticas de prueba y prevención en toda clase de establecimientos de salud.
¿Quién lo dice?
1. Branson BM, Handsfield HH, Lampe MA, et al. Revised recommendations for HIV testing of adults, adolescents, and pregnant women in health-care settings. Morbidity and Mortality Weekly Report. 2006;55:1-17. 2. Haukoos JS, Hopkins E, Byyny RL, et al. Patient acceptance of rapid HIV testing practices in an urban emergency department: assessment of the 2006 CDC recommendations for HIV screening in health care settings. Annals of Emergency Medicine. 2008;51:303-309. 3. Tepper NK, Farr SL, Danner SP, et al. Rapid human immunodeficiency virus testing in obstetric outpatient settings: the MIRIAD study.American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2009;201:31-36. 4. Myers JJ, Modica C, Bernstein C, Kang M, McNamara K. Routine rapid HIV screening in six Community Health Centers serving populations at risk. Journal of General Internal Medicine. 2009;24:1269–1274. 5. Branson BM. State of the art for diagnosis of HIV infection. Clinical Infectious Diseases. 2007;15:S221-225. 6. Christopoulos K, Koester K, Weiser S, et al. A comparative evaluation of the development and implementation of three emergency department HIV testing programs (forthcoming) 7. Schechtel J, Coates T, Mayer K, et al. HIV risk assessment: physician and patient communication. Journal of General Internal Med. 1997;12:722-723. 8. Bruce RD. Methadone as HIV prevention: High volume methadone sites to decrease HIV incidence rates in resource limited settings. International Journal of Drug Policy. 2010;21:122-124. 9. McClelland RS, Baeten JM. Reducing HIV-1 transmission through prevention strategies targeting HIV-1-seropositive individuals. Journal of Antimicrobial Chemotherapy. 2006;57:163-166. 10. Myers JJ, Shade S, Dawson Rose C, et al. Interventions delivered in clinical settings are effective in reducing risk of HIV transmission among people living with HIV. AIDS and Behavior. 2010;14:483-492. 11. Gilliam PP, Straub DM. Prevention with positives: A review of published research, 1998-2008. Journal of the Association of Nurses in AIDS Care. 2009;20:92-109. 12. Harder & Co. Community Research. Prevention with positives: Best practices Guide. Prevention with Positives Workgroup. 2009. 13. Porco TC, Martin JN, Page-Shafer KA, et al. Decline in HIV infectivity following the introduction of highly active antiretroviral therapy. AIDS. 2004;18:81-88. 14. Myers JJ, Steward, WT, Koester KA, et al. Written procedures enhance delivery of HIV “prevention with positives” counseling in primary health care settings. Journal of AIDS. 2004;37:S95-S100. 15. Koester KA, Maiorana A, Vernon K, et al. Implementation of HIV prevention interventions with people living with HIV/AIDS in clinical settings: Challenges and lessons learned. AIDS and Behavior. 2007;1:S17-S29. 16. Thrun M, Cook PF, Bradley-Springer LA, et al. Improved prevention counseling by HIV care providers in a multisite, clinic-based intervention: Positive STEPs. AIDS Education and Prevention. 2009;21:55-66. 17. Richardson J, Milam J, McCutchan A, et al. Effect of brief safer-sex counseling by medical providers to HIV-1 seropositive patients: A multi-clinic assessment. AIDS. 2004;18:1179-1186. 18. Gilbert P, Ciccarone D, Gansky SA, et al. Interactive “Video Doctor” counseling reduces drug and sexual risk behaviors among HIV+ patients in diverse outpatient settings. PLoS One. 2008;3.
Una publicación del Centro de Estudios para la Prevención del SIDA (CAPS) y el Instituto de Investigaciones sobre SIDA (ARI), Universidad de California en San Francisco (UCSF). Se autoriza la reproducción (citando a UCSF) más no la venta de copias este documento. También disponibles en inglés - https://prevention.ucsf.edu/resources/factsheets-english-and-spanish. Para recibir las Hojas de Datos por correo electrónico escriba a [email protected] con el mensaje “subscribe CAPSFS nombre apellido” ©UCSF 2010