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Community-Engaged Research

This Quick-Start Guide is intended for community-based organizations that may be interested in partnering with academic researchers at UCSF to conduct community-based research. The Guide is a product of the Community Engagement Program of the UCSF Clinical & Translational Science Institute (CTSI). One of the Program’s primary aims is to assist both community-based organizations and UCSF-based researchers in the process of developing effective and mutually-satisfying collaborations on community-based research.

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University of Kansas Community Toolbox

The Community Tool Box is a free, online resource for those working to build healthier communities and bring about social change. It offers thousands of pages of tips and tools for taking action in communities. Want to learn about community assessment, planning, intervention, evaluation, advocacy, and other aspects of community practice? Then help yourself to over 300 educational modules and other free tools. Under continuous development since 1994, the Community Tool Box is widely used in teaching, training, and technical support. Currently available in English, Spanish, and Arabic and with millions of user sessions annually, it has reached those working in over 230 countries around the world.
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Risk Behavior and Health Care for HIV+ Injection Drug Users (SUDIS Study)

These instruments were used with the SUDIS Study and cover medication use and adherence, health care utilization, disclosure, alcohol and drug use, sexual behavior, partner relationships, social support, and more. Instruments:

Scoring: Included in instruments. Reliability and/or validity: Knight KR, Purcell D, Dawson-Rose C, Halkitis PN, Gómez CA, Seropositive Urban Injectors Study Team. Sexual risk taking among HIV-positive injection drug users: contexts, characteristics, and implications for prevention. AIDS Educ Prev. 2005 Feb;17(1 Suppl A):76–88.

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Drogas de club o discoteca

¿Cuál es el impacto de las drogas de club en la prevención del VIH?

¿cuáles son éstas drogas?

Entre las llamadas drogas de club o fiesta se incluyen la MDMA (éxtasis), la metanfetamina (cristal, speed), el GHB (X líquido o ácido gammahidroxibutirato), la ketamina (K especial), y a veces también los nitratos de amilo (poppers) y la Viagra1. Con frecuencia estas drogas se consumen (aunque no exclusivamente) en clubes nocturnos/discotecas, en las fiestas rave y en las de circuito. Los raves son fiestas grandes con música house o tecno acompañada de efectos visuales; la mayoría de los asistentes son jóvenes. Las fiestas de circuito son una serie de fiestas grandes que duran varios días y noches y se organizan anualmente en diferentes ciudades2. Sus asistentes son predominantemente hombres gay blancos de la clase media, tanto jóvenes como mayores. Entre los efectos físicos y psicológicos de las drogas de club se encuentran: estado de ánimo elevado; mayor empatía, alteración en las percepciones visuales, sensuales y emocionales; agudeza mental; disminución del apetito; relajamiento; mayor energía física y autoestima elevada. Muchas personas consumen drogas recreativamente con pocas o ninguna consecuencia inmediata. El mal uso de las drogas de club puede producir toxicidad (por las drogas mismas o por sus interacciones con otras drogas o fármacos), problemas legales y a veces problemas de adicción. Muchas personas que usan una o más de estas drogas en las relaciones sexuales mencionan haber participado en conductas que aumentan considerablemente su riesgo de VIH. Las drogas de club plantean otros riesgos para la salud, pero aquí sólo comentaremos sus posibles efectos sobre las prácticas que facilitan el contagio del VIH.

¿quiénes las usan?

Gran parte de las investigaciones sobre las drogas de club se ha realizado entre hombres homosexuales, principalmente por la alta prevalencia del VIH y riesgo de infección que existen en esta población. El consumo de drogas de club varía según la población y el área geográfica3. Un estudio de fiestas rave en Chicago encontró que el 48.9% de los asistentes había consumido alguna droga de club, el 29.8% LSD, el 27.7% éxtasis y el 8.5% metanfetamina. Ellos consumieron drogas de club junto con otras drogas tales como marihuana (el 87%), alcohol (el 65.2%) y cocaína/crack (el 26.1%).4 Una encuesta de hombres homosexuales que asistían a fiestas de circuito en San Francisco demostró que el 80% consumió éxtasis, el 66% ketamina, el 43% metanfetaminas, el 29% GHB, el 14% Viagra y el 12% poppers. La mitad (el 53%) consumió cuatro drogas o más.5

¿cuál es el riesgo?

Estas drogas tienen muchas consecuencias físicas y psicológicas que aumentan el riesgo de contraer el VIH: pueden disminuir las inhibiciones, afectar el juicio, incrementar la resistencia sexual y promover conductas riesgosas durante el sexo. El consumo de drogas inyectables también puede aumentar el riesgo de VIH si los equipos de inyección se comparten. El riesgo de VIH ocurre principalmente cuando el consumo de drogas coincide con el contacto sexual. Por ejemplo, la metanfetamina (speed) se usa a menudo para iniciar, intensificar y prolongar los encuentros sexuales, de modo que es posible tener relaciones sexuales con varias parejas. Las drogas inhaladas poppers se usan para relajar el esfínter anal durante el sexo anal receptivo. Por ser deshidratante, la metanfetamina también puede promover desgarros en los tejidos del ano, vagina o boca, aumentando así el riesgo de contraer el VIH/ITS.6,7 En un estudio, consumidores heterosexuales VIH- reportaron un promedio de 9.4 parejas sexuales durante dos meses. El promedio de actos sexuales desprotegidos durante este lapso era de 21.5 para el sexo vaginal, de 6.3 para el sexo anal y de 41.7 para el sexo oral. El 86% de los participantes mencionaron haber tenido sexo maratónico mientras estaban bajo los efectos de la metanfetamina. El 37% dijo que se había inyectado la droga; casi la mitad compartió jeringas o las pidió prestadas.7 El sexo desprotegido con una pareja sexual cuya condición de VIH se desconoce es una actividad de alto riesgo. Una encuesta de hombres homosexuales encontró que el 21% de los hombres VIH+ y el 9% de los VIH- reportaron sexo anal desprotegido en la fiesta de circuito más reciente sin conocer la condición de VIH de su pareja.5 Un estudio de hombres homosexuales en fiestas rave en la Ciudad de Nueva York reveló que el 34% consumía éxtasis por lo menos una vez al mes. Los consumidores de éxtasis mencionaron más incidentes de sexo anal desprotegido que los consumidores de otras drogas y de alcohol.8

¿por qué se consumen?

Para muchas personas, tanto homosexuales como heterosexuales, el consumo de drogas y el sexo son una parte integral y un atractivo principal de las fiestas rave y de circuito. Estas actividades sociales son importantes para algunos grupos de jóvenes y hombres homosexuales, quienes pueden sentirse presionados por sus compañeros a consumir drogas y a tener sexo en este ambiente. Las fiestas rave y de circuito en sí tal vez no producen el consumo de drogas, pero pueden atraer a personas más propensas a consumirlas.9 Las drogas de club se consumen por varias razones: para divertirse, bailar, disminuir las inhibiciones, escaparse de los problemas y combatir la depresión o la ansiedad, entre otras. Algunos factores que pueden llevar al consumo de drogas son la depresión, el consumo de drogas de los padres y el abuso sexual infantil.10

¿qué se está haciendo al respecto?

Un programa de tratamiento de drogas para consumidores gay de metanfetamina en Los Ángeles, CA, buscó reducir el consumo de drogas y las prácticas sexuales arriesgadas relacionadas con el VIH. Ofreció terapia conductual cognitiva (una sesión grupal de 90 minutos tres veces por semana), ayuda para el manejo de contingencias (intervención conductual que ofrece bonos cuyo valor incrementa al abstenerse de las drogas) y terapia conductual cognitiva diseñada especialmente para la cultura gay. Todos los hombres redujeron su consumo de drogas, y quienes participaron en el manejo de contingencias mantuvieron la reducción por más tiempo. La mayor reducción de prácticas sexuales riesgosas ocurrió entre los participantes de la terapia dirigida a la cultura gay.11 “DanceSafe” capacita a voluntarios que sirven como promotores de salud y de prevención del consumo de drogas en las fiestas rave y clubes nocturnos en todo EE.UU. y Canadá. Estos programas emplean un método de reducción de daños y dirigen sus servicios principalmente a consumidores recreacionales de drogas que no son adictos. DanceSafe ofrece información sobre las drogas, el sexo protegido y cómo mantenerse sano; en algunos clubes y fiestas ofrecen examinar las pastillas para comprobar que no contengan sustitutos peligrosos.12 Por medio de reuniones regulares, los programas de 12 pasos como “Crystal Meth Anonymous,” “Narcotics Anonymous” y “Alcoholics Anonymous” promueven la abstención entre personas con problemas causados por el consumo de alcohol, metanfetamina y otras drogas.13 El proyecto “PROTECT” del South Florida Regional Prevention Center pretende reducir el consumo de drogas de club entre homosexuales jóvenes. PROTECT capacita a policías, maestros y otros actores comunitarios sobre las drogas de club, particularmente el éxtasis. Su sitio web incluye una sala de conversación monitoreada por consejeros jóvenes.14 “Stepping Stone,” en San Diego, CA, es un programa residencial de tratamiento de drogas para homosexuales y lesbianas; la mayoría son policonsumidores (que combinan drogas) con algún trastorno psiquiátrico. Las conductas sexuales y las necesidades de salud mental se abordan en el contexto del tratamiento para dejar las drogas. Stepping Stone auspicia una campaña de mercadotecnia social sobre la reducción de daños para concientizar al público sobre los peligros de las drogas de club y el alcohol.15

¿qué queda hacer?

Varias organizaciones están respondiendo a los efectos perjudiciales de las drogas de club en fiestas en EE.UU. Se necesita más sensibilización sobre la toxicidad de estas drogas, el policonsumo y la relación entre el consumo de drogas y la falta de protección en el sexo. En estas fiestas también se deben ofrecer recomendaciones a servicios de salud mental. La comunidad homosexual necesita responder a las presiones reales que existen en algunos subgrupos sobre consumir drogas y ser muy activos sexualmente y debe preguntarse “si el consumo de drogas vale el riesgo que estos hombres corren.” No es suficiente intentar reducir el uso y abuso de drogas en las fiestas de circuito sin abordar simultáneamente las poderosas motivaciones sexuales de su consumo.6 Al recetarles Viagra, los médicos deben informar a los hombres sobre los efectos dañinos de combinar el Viagra con metanfetaminas, poppers y éxtasis. También deben preguntar a sus pacientes VIH+ si ellos usan drogas de club, y explicarles sobre los peligros de combinarlas con los medicamentos contra el VIH.16 Los médicos necesitan saber que el consumo de drogas de club puede afectar la adherencia (apego) al tratamiento del VIH.


¿Quién Lo Dice?

1. Freese TE, Miotto K et al. The effects and consequences of selected club drugs. Journal of Substance Abuse Treatment. 2002;23:151-156. 2. Swanson J, Cooper A. Dangerous liaison: club drug use and HIV/AIDS. IAPAC Monthly. 2002;8:1-15. 3. Halkitis PN, Parsons JT, Stirratt MJ. A double epidemic: crystal methamphetamine drug use in relation to HIV transmission among gay men. Journal of Homosexuality. 2001;41:17-35. 4. Stall R, Paul JP, Greenwood G et al. Alcohol use, drug use and alcohol-related problems among men who have sex with men: the Urban Men’s Health Study. Addiction. 2001;96:1589-1601. 5. Colfax GN, Mansergh G, et al. Drug use and sexual risk behavior among gay and bisexual men who attend circuit parties: a venue-based comparison. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes. 2001;28:373-379. 6. Fendrich M, Wislar JS, Johnson TP et al. A contextual profile of club drug use among adults in Chicago. Addiction. 2003;98:1693-1703. 7. Semple SJ, Patterson TL, Grant I. The context of sexual risk behavior among heterosexual methamphetamine users. Addictive Behavior. 2004;29:807-810. 8. Klitzman RL, Pope HG, Hudson JI. MDMA (“ecstacy”) abuse and high-risk sexual behaviors among 169 gay and bisexual men. American Journal of Psychiatry. 2000;157:1162-1164. 9. Task Force on Crystal, Syphilis and HIV. Confronting crystal methamphetamine use in New York City. Public policy recommendations. Gay Men’s Health Crisis, New York, NY. July 2004. 0. Adlaf EM, Smart RG. Party subculture or dens of doom? An epidemiological study of rave attendance and drug use patterns among adolescent students. Journal of Psychoactive Drugs. 1997;29:193-198. 11. Shoptaw S, Reback CJ. Drug and sex risk behavior reductions with behavioral treatments for methamphetamine dependence among gay/bisexual men. Presented at the National HIV Prevention Conference, Atlanta, GA. 2003. Abstract #T3-D1004. 12. www.dancesafe.org 13. www.crystalmeth.org, www.na.org, www.aa.org 14. Rothaus S. Workshop targets young gays with a penchant for club drugs. Miami Herald. July 16, 2003. 15. Johnson SB. Stepping Stone: a catalyst for change. Presented at Methamphetamine Use and Gay Men Meeting. Sacramento, CA. April 24, 2003. 16. Romanelli F, Smith KS, Pomeroy C. Use of club drugs by HIV-seropositive and HIV-seronegative gay and bisexual men. Topics in HIV Medicine. 2003;11:25-32. Otros recursos en español: Drogas de club, NIDA AZ libre de drogas Otros recursos en inglés:  www.crystalrecovery.com www.drugabuse.com www.freevibe.com www.crystalneon.org


Preparado por Mike Pendo*, Pamela DeCarlo** *SF Dept of Public Health, **CAPS Traducción Rocky Schnaath Enero 2005. Hoja Informativa 55S

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Hepatitis C (VHC)

¿Se puede prevenir la transmisión del hepatitis C (VHC)?

¿qué es la hepatitis “C” (VHC)?

En los EEUU, la hepatitis “C” es la enfermedad viral crónica sanguínea mas común y la mayor causante de las enfermedades hepáticas. Se transmite principalmente por contacto sanguíneo. La transmisión sexual del VHC es poco común. Se estima que cerca de 4 millones de personas en los EEUU están infectadas con VHC. Anualmente se registran 8,000-10,000 muertes relacionadas con las enfermedades hepáticas de VHC y se estima que se triplique durante los próximos 10 a 20 años. Muchas personas con VHC no presentan síntomas en muchos años por lo tanto desconocen portar el virus. El 60% a 70% de los pacientes con VHC desarrollan la hepatitis crónica en un período de 20 a 30 años, un 20% a 30% desarrollan cirrosis hepática y del 1% a 5% cáncer hepático. VHC es la causa principal de los transplantes de hígado en los EEUU.

¿cómo se expone a riesgo?

En los EEUU, el 60% de todos los casos nuevos de infección con VHC son atribuidos al uso de drogas inyectadas, al compartir jeringas/agujas o alguno de los utensilios utilizados para este fin. Entre los Usuarios de Drogas Indovenosas (UDIs) la transmisión del VHC ocurre al momento de aplicarse la droga. Por tal razón, la prevalencia del VHC en UDIs es muy alta, se estima en un 90%. Los índices de infección en UDIs jóvenes son de 4 a 100 veces mayores que los índices de infección con VIH. Las personas que recibieron transfusiones de sangre y transplante de órganos antes de 1992 y los hemofílicos que recibieron concentrados de factor coagulante producidos antes de 1987 están a riesgo de estar infectados con VHC.

¿se puede tratar el VHC?

Muchas personas con VHC desconocen tener la enfermedad debido a la ausencia de síntomas. La prueba de detección de anticuerpos del VHC se puso en práctica por primera vez en 1990, al mismo tiempo empezaron a hacerse las pruebas de VHC en donantes de sangre. Sin embrago, muchas personas apenas ahora están descubriendo que estuvieron expuestas al VHC, y la mayoría de los que están a mayor riesgo aún no se hacen la prueba. Existen dos alternativas para el tratamiento del VHC: con Interferon-Alpha por sí sólo o en combinación con Ribavirín. El uso del Interferón-Alpha por sí sólo se usa si es administrada por vía indovenosa 3 veces por semana durante un período de 12 meses eliminando el virus eficazmente en 10% a 20% de los pacientes que reciben el tratamiento. Cuando se combina el Interferón-Alpha con Ribavirín se usa la vía oral, se ingiere a diario y elimina el virus en un 30% a 40% de las personas que son tratadas con la combinación. Los efectos secundarios de ambos medicamentos pueden ser sustanciales. Los remedios a base de hierbas como la Leche de Cardos no ha sido aprobada como tratamiento pero es popular en muchos pacientes con hepatitis crónica. En 1997 el Institutos Nacionales de la Salud llevó a cabo un conferencia para llegar a un acuerdo en cuanto al manejo y desarrollo del VHC. En esta conferencia se acordó que “deberá postponerse el tratamiento en pacientes que consumen cantidades significativas de alcohol o que activamente usan drogas ilícitas hasta que hayan eliminado este hábito por lo menos 6 meses.” Esto puede estar basado en la preocupación de una re-infección dado el contínuo consumo de drogas ilícitas vía indovenosa y el daño al hígado por el consumo contínuo de alcohol y por no seguir las instrucciones lo cual limita la efectividad del tratamiento. Otros proveedores de salud han abogado por ofrecer el tratamiento a todas las personas además de el contínuo apoyo para tratar estos problemas. El apoyo puede incluir un tratamiento por abuso concurrente de drogas, acceso a jeringas/agujas esterilizadas y educación sobre como inyectarse de forma segura.

¿en qué se parece el VHC al VIH?

Algunas autoridades de salud pública se refieren al VHC como “el nuevo VIH” dada a la similitud entre ambas. La mayoría de las personas una vez infectadas con VIH o VHC quedan infectadas de por vida. El VHC y el VIH se transmiten por medio de la sangre y ambas evolucionan hacia un curso crónico. En ambas enfermedades aún no existe cura ni vacuna preventiva. Sin embargo existen diferencias que las distinguen. Comparado al VIH, 15% a 20% de las personas infectadas con VHC logran, aparentemente, la recuperación total. El VHC se transmite más facilmente que el VIH por medio de las agujas, pero con menor facilidad por vía perinatal o sexual. El VHC no se transmite por medio de la lactancia en cambio el VIH sí.

¿qué pasa con la co-infección con VIH?

Las personas a riesgo de infectarse con VHC, se involucran en actividades que les pone a riesgo de infectarse con VIH. Se estima que 40% de los individuos VIH+ en los EEUU se co-infectan con VHC y muchos desconocen esta condición. Los mayores índices de co-infección se presentan en UDIs y hemofílicos. Aparentemente el VIH afecta el curso del VHC, acelerando a veces el progreso de la enfermedad del hígado y la cirrosis. Además, el enfermedad del hígado de VHC puede limitar la aceptación de las medicinas para el tratamiento del VIH. La infección del VHC está siendo directamente asociada con el aumento en la mortalidad de las personas infectadas con VIH.

¿cómo puede prevenirse el VHC?

Debido a que la transmisión del VHC ocurre más facilmente por medio de jeringas/agujas para el uso de drogas indovenosas, la distribución de equipo esterilizado por medio de programas de intercambio de jeringas/agujas (NEP) ha sido uno de los mayores esfuerzos de prevención. Sin embargo un estudio previo realizado en Tacoma, WA demostró la eficacia de los programas de intercambio de jeringas/agujas como una intervención preventiva, un estudio más reciente reveló que estos programas de intercambio no registraron efecto alguno en la transmisión del VHC. Esto pudo deberse al hecho de que los UDIs adquieren la infección del VHC en el momento en que se inyectan, es decir, antes de haber recibido los servicios de los programas de intercambio de jeringas/agujas. El VHC es prevalente en UDIs y se transmite fácilmente, por lo tanto es difícil prevenirlo. Es posible que la transmisión ocurra de varias formas: compartiendo jeringas/agujas; compartiendo los utensilios que se utilizan para inyectarse drogas como los cookers, popotes/pajillas/paja, isopos/palillos de oídos, torniquetes y algodón; y al compartir la misma jeringa con varias personas; al pincharse accidentalmente y al ser inyectado por otra persona. Los programasde prevención necesitan tomar en cuenta todas estas actividades como posibles riesgos. En las penitenciarías correcionales del estado de Rhode Island se llevó a cabo un programa de prevención y tratamiento de VHC. Los reos reciben educación sanitaria sobre VHC, aquellos que soliciten un análisis clínico o tratamiento son sometidos a un proceso de eligilidad para determinar si pueden recibir el tratamiento. La eligibilidad depende en parte del período de tiempo que permanezcan en la carcel (tiempo suficiente para completar este largo tratamiento) y no haber usado drogas inyectadas en los últimos 12 meses. De esta forma se logran resultados eficaces a bajo costo.

¿qué se debe hacer?

Para entender los métodos de transmisión y prevención del VHC se necesita un mayor conocimiento de lo que ocurre dentro de la cultura de las personas a riesgo, particularmente los UDIs. Es necesario conducir mas estudios con jóvenes e identificar los factores que les empujan a UDI y como promover el uso seguro de la inyección entre los que inician esta práctica. Debemos, además, tener un mejor conocimiento de la historia natural del VHC. La mayoría de los estudios que se han realizado han sido con personas que ya han desarrollado la enfermedad, pero pueden haber muchos que a pesar de estar infectados no reciben asistencia médica. El VHC tiene una alta prevalencia en los EEUU y es extremadamente transmisible por la vía sanguínea. Sin embargo, la mayoría de las personas infectadas con VHC desconocen estarlo y continúan sin hacerse la prueba de detección. Los bancos de sangre están enviando notificaciones a toda persona que recibió transfusiones de sangre, pero llevar a cabo pruebas de detección de VHC en otros grupos de alto riesgo constituirá un enorme costo a salud pública. El gobierno federal y el CDC (Centros de Control De Enfermedades) necesitan asignar mas fondos monetarios para esta labor. Lo mismo que ocurre en los programas de prevención de VIH/ETS debiera ocurrir con los programas de VHC “trabajar con una meta en común”. Los programas de prevención del VIH, especialmente los dirigidos a UDIs, deben incorporar la prevención del VHC, consejería y pruebas de detección, incluyendo la vacunación contra la hepatitis A y B en personas infectadas con VHC. El cuidado estándar en todo esfuerzo de prevención de enfermedades infecciosas debe incluir pruebas de detección, consejería relacionadas al VIH, ETS y hepatitis B y C.

¿quién lo dice?

1. Centers for Disease Control and Prevention. Recommendations for prevention and control of hepatitis C virus (HCV) infection and HCV-related chronic disease . Morbidity and Mortality Weekly Report. 1998;47(RR19):1-39. 2. Alter MJ, Margolis HS, Krawczynski K, et al. The natural history of community-acquired hepatitis C in the United States. New England Journal of Medicine. 1992;327:1899-1905. 3. Alter MJ, Moyer LA. The importance of preventing hepatitis C virus infection among injection drug users in the United States . Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes. 1998;18:S6-S10. 4. Garfein RS, Doherty MC, Monterroso ER, et al. Prevalence and incidence of hepatitis C virus infection among young adult injection drug users . Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes and Human Retrovirology. 1998;18:S11-19. 5. Crofts N, Aitken CK, Kaldor JM. The force of numbers: why hepatitis C is spreading among Australian injecting drug users while HIV is not . Medical Journal of Australia. 1999;170:220-221. 6. McHutchison JG, Gordon SC, Schiff ER, et al. Interferon alfa-2b alone or in combination with ribavirin as initial treatment for chronic hepatitis C . New England Journal of Medicine. 1998;339:1485-1492. 7. Flora K, Hahn M, Rosen H, et al. Milk thistle (silybum marianum) for the therapy of liver disease . American Journal of Gastro-enterology. 1998;93:139-143. 8. Management of Hepatitis C. NIH Consensus Statement 1997 Mar 24-26;15:1-41. 9. Tolmachoff R. When you have HIV and hepatitis C. Women Organized to Respond to Life-Threatening Diseases (WORLD). October 1998 Newsletter; p.3-5. 10. Soto B, Sanchez-Quijano A, Rodrigo L, et al. Human immunodeficiency virus infection modifies the natural history of chronic parenterally-acquired hepatitis C with an unusually rapid progression to cirrhosis . Journal of Hepatology. 1997;26:1-5. 11. Pol S, Lamorthe B, Thi NT, et al. Retrospective analysis of the impact of HIV infection and alcohol use on chronic hepatitis C in a large cohort of drug users . Journal of Hepatology. 1998;28:945-50 12. Piroth L, Duong M, Quantin C, et al. Does hepatitis C virus co-infection accelerate clinical and immunological evolution of HIV-infected patients? AIDS. 1998;12: 381-811. 13. Hagan H, McGough JP, Thiede H, et al. Syringe exchange and risk of infection with hepatitis B and C viruses . American Journal of Epidemio-logy. 1999;149:201-213. 14. Kral AH, Bluthenthal RN, Erringer EA, et al. Risk factors among IDUs who give injections to or receive injections from other drug users . Addiction. 1999;94:675-683. 15. Spaulding A, Green C, Davidson K, et al. Hepatitis C in state correctional facilities . Preventive Medicine. 1998;28:92-100. 16. Making sense of hepatitis C (editorial). Lancet. 1998;352:1485. PREPARADO POR PAULA LUM, MD Y PAMELA DECARLO. TRADUCIDO POR ROMY BENARD RODRÍGEZ, CAPS Agosto 2000. Hoja Informativa 35S.