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Comprehensive Cancer Control Branch Program Evaluation Toolkit

This toolkit is a “how to” guide for planning and implementing evaluation activities in cancer prevention and control programs. The Comprehensive Cancer Control Branch (CCCB) is part of the Centers for Disease Control and Prevention’s (CDC’s) Division of Cancer Prevention and Control (DCPC). CCCB developed this toolkit to help funded programs meet the evaluation requirements established for their cooperative agreements. This toolkit provides general guidance on evaluation principles and techniques, as well as practical templates and tools; therefore, grantees can continue to use the toolkit to support their evaluation efforts even as the program evolves and priorities change.
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QGIS Module 1 of 4: GIS Workshop Concept and Practice

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Ways of Coping

The Ways of Coping questionnaire by Susan Folkman and Richard S. Lazarus is used to identify the thoughts and actions an individual has used to cope with a specific stressful encounter. Instruments:

Scoring: Included in English instrument Reliability and/or validity: Folkman S, Lazarus RS, Gruen RJ, and DeLongis A (1986). “Appraisal, coping, health status, and psychological symptoms.” Journal of Personality & Social Psychology 50(3): 571–579.

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Usuarios de drogas inyectables (UDI)

¿Qué necesitan los usuarios de drogas inyectables (UDI) para evitar el VIH?

¿corren riesgo los UDI?

Sí. El uso de drogas inyectables representa casi la tercera parte (el 36%) de los casos acumulados de SIDA en EE.UU. Estos casos incluyen usuarios/as de drogas inyectables (UDI), sus parejas sexuales y los hijos nacidos de estas parejas.1 Los afroamericanos y los latinos están desproporcionadamente afectados por el SIDA asociado al UDI. En el año 2000, de los casos de SIDA asociados al UDI, el 26% eran afroamericanos, el 31% latinos y el 19% caucásicos.1 Las mujeres también han sido afectadas en forma desproporcionada. En general, el 62% de los casos de SIDA entre mujeres se han atribuido a los UDI y al sexo con parejas UDI, en comparación con el 34% de los casos masculinos.2 Las personas UDI corren un riesgo aun mayor de contraer otras enfermedades graves vinculadas al uso de drogas, entre ellas la hepatitis C y la sobredosis; y constituyen el 60% de las infecciones de hepatitis C en EE.UU.3 Las tasas de infección por hepatitis C entre jóvenes UDI son de 4 a 100 veces mayores que las tasas de infección por VIH.4 La sobredosis de drogas es una de las principales causas de muerte entre los usuarios de heroína, incluso en áreas con altas tasas de UDI con VIH.5

¿qué pone a los UDI en riesgo?

El uso compartido de equipos para inyectarse (jeringas, cucharas u otros recipientes para cocinar drogas, agua, algodón, etc.) o para dividir las drogas es un factor de alto riesgo para los UDI.:6 Los UDI comparten sus equipos principalmente por la falta de disponibilidad de agujas y jeringas o por falta de dinero para comprarlas. La actividad sexual sin protección con una pareja VIH+ es otro factor de alto riesgo para los UDI, especialmente para los hombres que tienen sexo con hombres, para las mujeres UDI que intercambian el sexo por dinero y para las mujeres con una pareja UDI.7 El riesgo varía según el tipo de droga; por ejemplo, el speed (“arranque” o metanfetaminas) aumenta el deseo sexual y se ha comprobado que lleva a la falta de protección durante el acto sexual.8 Muchos UDI tienen que lidiar con una multitud de riesgos médicos debido a factores sociales, económicos y psicológicos. En la vida diaria, la prevención del VIH podría quedar en segundo plano, pues ellos se enfrentan con otros problemas más apremiantes como la adicción, pobreza, encarcelamiento, falta de hogar, estigma, depresión, enfermedad mental y antecedentes de trauma.9

¿y el tratamiento para dejar las drogas?

Dejar las drogas con la ayuda de un programa de tratamiento para personas adictas puede ser una intervención eficaz en la prevención del VIH. Sin embargo, en la actualidad sólo un 15% de los UDI reciben algún tratamiento y no existe tratamiento médico contra la adicción a la metanfetamina. No es suficiente ampliar el número y la calidad de los programas para dejar las drogas. La drogo-dependencia es una enfermedad crónica que implica recaídas. Algunos usuarios de drogas se niegan a buscar tratamiento y muchos de aquellos que lo buscan se encuentran con servicios escasos o incosteables. Además, la mayoría de las personas que reciben tratamiento para dejar las drogas reinciden varias veces antes de dejarlas definitivamente. Por esta razón, es importante emplear un método de reducción de daños en los servicios de prevención del VIH destinados a los UDI.10 El método de reducción de daños reconoce que algunos UDI son reacios o incapaces de renunciar a las drogas; la reducción de daños los ayuda, sin juzgarlos, a reducir las consecuencias negativas de su consumo de drogas ya sea promoviendo prácticas de consumo más seguras, controlando dicho consumo o dejando de consumirlas. En EE.UU., los métodos de reducción de daños incluyen trabajadores de salud que salen a la calle para entrar en contacto con usuarios activos de drogas, así como el intercambio de jeringas y el acceso en farmacias a jeringas esterilizadas.11 Algunas iniciativas internacionales de reducción de daños incluyen salones para la inyección de drogas en forma segura y la provisión de drogas ilícitas por medio de profesionales médicos.12

¿qué podría ayudar?

Los UDI en recuperación pueden motivar y generar cambios de conducta en otros UDI. No obstante, los UDI en recuperación que trabajan como educadores de pares necesitan apoyo para no recaer ellos mismos en el uso de drogas. Los UDI están más propensos a usar condones si los miembros de su red social hablan entre ellos sobre la salud en general y sobre el uso de condones, así como cuando disponen de más recursos económicos.13 El acceso a una alta calidad de servicios médicos y tratamiento contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el VIH puede ayudar a promover prácticas más seguras. Un estudio realizado en Baltimore, MD, encontró que los cuidadores informales eran más propensos a promover los mensajes de prevención en la comunidad cuando sus amigos y familiares tenían acceso al tratamiento del VIH, lo cual les brindó esperanza por el futuro.14

¿qué se está haciendo actualmente?

El tratamiento de mantenimiento con metadona contra la dependencia de la heroína puede ayudar a reducir las prácticas riesgosas de inyección y la seroconversión del VIH. En Connecticut, el Department of Mental Health and Addiction Services colabora con el programa comunitario Drug Treatment Advocates (DTA) para ayudar a los usuarios de drogas a inscribirse en programas de salud mental y de tratamiento de la drogadicción. Todos los días, el departamento envía al DTA por fax una lista actualizada de los espacios disponibles para que los trabajadores de salud remitan a sus clientes garantizándoles el cupo.16 El intercambio de jeringas ayuda a disminuir el riesgo de usar jeringas compartidas al reemplazar las jeringas usadas por otras esterilizadas. Se calcula que el uso de un programa de intercambio de jeringas multiplica entre 2 y 6 veces el efecto protector contra las prácticas de riesgo.17 Sin embargo, sólo se intercambian unas 20 millones de jeringas anualmente en EE.UU., el equivalente a 15 jeringas por UDI al año, muchísimas menos de las necesarias para lograr una prevención eficaz del VIH. Los programas comunitarios de prevención pueden lograr buenos resultados al tomar en cuenta no solamente las necesidades individuales de los UDI, sino también la salud y el bienestar de toda la comunidad. En Harlem, NY, un consejo comunitario integrado por investigadores, proveedores de servicios médicos y habitantes de la comunidad, identificó tres problemas de salud pública que debían resolverse: el uso de alcohol y drogas, las enfermedades infecciosas y el asma. Con el fin de reducir los obstáculos a la obtención de servicios médicos y sociales, ellos crearon una “guía de sobrevivencia” para los usuarios de drogas. También iniciaron un programa de capacitación de pares que permitió a los UDI llevar a cabo intervenciones de prevención del VIH y de la hepatitis C en las organizaciones comunitarias locales.18 El Estudio UFO realizado en San Francisco, CA, ofreció varios servicios a los jóvenes UDI, desde pruebas y consejos sobre el VIH y la hepatitis B y C, hasta información sobre cómo evitar las sobredosis. Este estudio disponía de un lugar adonde los jóvenes UDI podían llegar sin cita previa, usar el teléfono, obtener comida y ropa y consultar con consejeros y profesionales clínicos. Los clientes también podían recibir vacunas contra la hepatitis A y B así como un directorio de servicios para jóvenes en varias ciudades grandes de EE.UU.19

¿qué queda por hacer?

El mayor obstáculo a la reducción de la transmisión del VIH entre los UDI es la falta de implementación de programas eficaces de prevención. La expansión del acceso al tratamiento de alta calidad contra la drogadicción y a equipos de inyección esterilizados tendrían un efecto considerable sobre esta epidemia entre los UDI. Sin embargo, las actitudes políticas y la criminalización del uso de drogas han afectado los esfuerzos de prevención en EE.UU.20 Los gobiernos federal y estatales deben actuar pronto para legalizar los programas de intercambio de jeringas y designar más fondos al tratamiento de la drogadicción. Muchas veces se supone incorrectamente que los UDI no se sienten cómodos de hablar sobre asuntos sexuales. No es suficiente repartir condones; los proveedores de servicios deberán iniciar conversaciones sobre el sexo. Esto tiene especial importancia en las intervenciones destinadas a usuarios de drogas, tales como los programas de intercambio de jeringas, los de tratamiento de la drogadicción y los de los 12 pasos. Los programas deben ser multifacéticos y tomar en cuenta otras necesidades de los UDI aparte de las asociadas al VIH. Es fundamental que colaboren los servicios de prevención del VIH, del tratamiento de drogadicción, de prevención de la hepatitis C y de salud mental. De esta manera, los trabajadores sociales podrán remitir a sus clientes a estos servicios, y a otros de vivienda o atención médica, con la confianza de que ellos de hecho los recibirán. Los programas para UDI también deben incorporar una filosofía de reducción de daños y reconocer que las recaídas ocurren frecuentemente entre los UDI.


¿quién lo dice?

1. Drug-associated HIV transmission in the United States. https://www.cdc.gov/hiv/risk/substanceuse.html  2. CDC. HIV/AIDS Surveillance Report-cases reported through December 2001. 2002;13:tbl 22,23. https://www.cdc.gov/hiv/library/reports/hiv-surveillance.html 3. Centers for Disease Control and Prevention. Recommendations for prevention and control of hepatitis C virus (HCV) infection and HCV- related chronic disease. Morbidity and Mortality Weekly Report. 1998;47(RR19):1-39. 4. Garfein RS, Doherty MC, Monterroso ER, et al. Prevalence and incidence of hepatitis C virus infection among young adult injection drug users. Journal of AIDS and Human Retrovirology. 1998;18:S11-19. 5. Darke S, Hall W. Heroin overdose: research and evidence-based intervention. Journal of Urban Health. 2003;80:189-200. 6. Access to sterile syringes. Published by the National Center for HIV, STD and TB Prevention. January 2002. www.cdc.gov/idu/facts/ 7. Kral AH, Bluthenthal RN, Lorvick J, et al. Sexual transmission of HIV-1 among injection drug users in San Francisco, USA: risk-factor analysis. Lancet. 2001;357:1397-1401. 8. Bull SS, Piper P, Rietmeijer C. Men who have sex with men and also inject drugs-profiles of risk related to the synergy of sex and drug injection behaviors. Journal of Homosexuality. 2002;42:31-51. 9. Galea S, Vlahov D. Social determinants and the health of drug users: socioeconomic status, homelessness and incarceration. Public Health Reports. 2002;117: S135-S145. 10. Day D. Health emergency 2003: the spread of drug-related AIDS and hepatitis C among African Americans and Latinos. Published by Dogwood Center. 2003. www.dogwoodcenter.org/2003/HE2003.pdf 11. Hilton BA, Thompson R, Moore-Dempsey L, et al. Harm reduction theories and strategies for control of HIV: a review of the literature. Journal of Advanced Nursing. 2001;33:357-370. 12. Is there a more effective social policy with respect to the problems of substance misuse in British Columbia? Presentation to the Vancouver Area Network of Drug Users. 2000. www.vandu.org 13. Latkin CA, Forman V, Knowlton A, et al. Norms, social networks, and HIV-related behaviors among urban disadvantaged drug users. Social Science & Medicine. 2003;56:465-476. 14. .Knowlton AR. Social network approaches to HIV prevention and care: theoretical and methodological considerations of intervention. Presented at the 14th International AIDS Conference, Barcelona, Spain. 2002. ThOrE1501. 15. Gibson DR, Flynn NM, McCarthy JJ. Effectiveness of methadone treatment in reducing HIV risk behavior and HIV seroconversion among injecting drug users. AIDS. 1999,13:1807-1818. 16. Alcohol and drug use and HIV. NASTAD HIV Prevention Fact Sheet.  17. Gibson DR, Brand R, Anderson K, et al. Two- to six-fold decreased odds of risk behavior associated with use of syringe exchange. Journal of Acquired Immune Deficiencies Syndrome. 2002;31:237-242. 18. Bluthenthal RN, Kral AH, Gee L, et al. The effect of syringe exchange on high-risk injection drug users: a cohort study. AIDS. 2000;14:605-611. 19. Galea S, Factor SH, Bonner S, et al. Collaboration among community members, local health service providers, and researchers in an urban research center in Harlem, New York. Public Health Reports. 2001;116:530-539. 20. The UFO Study. https://ufostudy.ucsf.edu/  21. Bamberger JD, Unick J, Klein P, et al. Helping the urban poor stay with antiretroviral HIV drug therapy. American Journal of Public Health. 2000;90:699-701. 22. Des Jarlais DC, Friedman SR. Fifteen years of research on preventing HIV infection among injecting drug users: what we have learned, what we have not learned, what we have done, what we have not done. Public Health Reports. 1998;113:182-188.


Preparado por Pamela DeCarlo y David R. Gibson, CAPS; Traducción Rocky Schnaath CAPS Septiembre 2003. Fact Sheet #51S Special thanks to the following reviewers of this Fact Sheet: Cyril Colonius, Carol Dawson-Rose, Dawn Day, Pam Klein, Alex Kral, Pam Ling, Kim Shafer, Claire Sterk, Karin Tobin.

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Vacuna

¿Puede una vacuna contra el VIH lograr cambios significativos?

¿por qué necesitamos una vacuna?

Las vacunas son una de las herramientas más poderosas y costo-efectivas que tenemos para evitar las enfermedades. Una vacuna que impidiera la infección por VIH o que detuviera la progresión de la enfermedad ayudaría considerablemente en la lucha contra la pandemia del SIDA. Una pregunta crucial es si una vacuna basada en una determinada cepa del VIH sería eficaz para poblaciones en las cuales predomina otra cepa. También existen dudas sobre cómo una vacuna contra el VIH protegería a los individuos: aunque no evitara la transmisión de la infección, tal vez la vacuna pudiera evitar o retrasar el desarrollo de la enfermedad, o simplemente reducir la infecciosidad de las personas que contraigan el VIH. La educación y consejería de prevención del VIH son componentes importantes de los programas de vacunación. Incluso después de la comercialización de una vacuna, todavía continuará la necesidad de programas eficaces de prevención conductual. La vacuna contra el VIH no será una panacea universal, pero podría jugar un papel poderoso como parte de un conjunto de intervenciones preventivas.

¿ha habido avances?

Veinte años después del inicio de la epidemia, los investigadores continúan sus esfuerzos para superar los desafíos científicos planteados por los estudios de vacunas contra el VIH: 1) los métodos convencionales de diseño de vacunas (es decir, el empleo de virus inactivados o atenuados) se consideran muy peligrosos con el VIH; 2) el virus es sumamente variable y de mutación rápida; 3) la infección viral es permanente, no existe ningún caso documentado de curación del VIH y por lo tanto, no queda claro cómo el cuerpo podría montar una respuesta inmunológica eficaz y 4) falta un modelo animal perfecto que se pueda utilizar en los estudios de vacunas contra el SIDA.1 Todavía no existe una vacuna contra el VIH cuya eficacia haya sido comprobada. Se han realizado más de 70 pequeños ensayos clínicos en humanos de más de 35 diferentes vacunas experimentales contra el VIH, pero sólo un producto, AIDSVAX, fabricado por VaxGen, se ha estudiado en un ensayo de escala grande (de fase III). Lamentablemente, dos ensayos diferentes de AIDSVAX realizados 1) en Norteamérica, Puerto Rico y los Países Bajos2 y 2) en Tailandia, encontraron que la vacuna no evitó la infección por VIH en la población general del estudio y tampoco retrasó la progresión de la enfermedad entre aquellos participantes que contrajeron el VIH durante el ensayo.3 Una vacuna exitosa contra el VIH enseñaría al sistema inmunológico a reconocer al VIH antes de que éste causara un daño extenso. Los conceptos de vacunas que se desarrollan actualmente utilizan varios métodos para entrenar al sistema inmunológico a reconocer partes del VIH sin exponer a las personas al VIH mismo. Los primeros estudios de vacunas contra el SIDA se centraron en la creación de vacunas biotecnológicas que representan una porción de las proteínas que se encuentran en la superficie externa (envoltura) del VIH. Actualmente se están desarrollando diferentes estrategias; ninguna de éstas emplea el virus mismo del VIH y ninguna puede causar que un participante adquiera el VIH por la vacuna misma.

¿cuál es el efecto sobre la prevención?

Una vacuna eficaz contra el VIH no sustituye los esfuerzos de prevención del VIH, de la misma manera que la prevención no puede reemplazar una vacuna. La mejor manera de combatir la pandemia del VIH es utilizar diversas intervenciones a varios niveles y el poder protector de una vacuna puede ser un beneficio en la prevención del VIH. Desde la introducción del tratamiento antirretroviral (por sus siglas en español TAR o en inglés ART – término que está sustituyendo al de “tratamiento o terapia antirretroviral sumamente activa o altamente activa” conocido en español como TARSA o TARAA y en inglés como HAART), han aumentado las prácticas de riesgo de los hombres que tienen sexo con hombres (HSH).4 Existe la preocupación de que similarmente, quienes reciban una vacuna contra el VIH aumenten sus conductas de riesgo por sentirse invulnerables a la infección. En el ensayo de eficacia de VaxGen realizado en Norteamérica, los participantes más jóvenes y los HSH que creían haber recibido la vacuna y no un placebo fueron más propensos a afirmar que habían tenido sexo anal sin protección durante el ensayo. Las prácticas de riesgo declaradas por los participantes no aumentaron durante el transcurso del ensayo. En el ensayo5 de eficacia de VaxGen en Tailandia, los usuarios de drogas inyectables reportaron reducciones en su consumo de drogas y en su uso de agujas compartidas durante los primeros 12 meses.6 Esto puede deberse a la educación y consejería sobre la prevención y la reducción de riesgos que recibieron.

¿cuáles son las cuestiones éticas?

Sólo es posible probar la seguridad y eficacia de las vacunas contra el VIH si miles de individuos están dispuestos a participar en ensayos clínicos, dichos ensayos plantean inquietudes sobre los posibles perjuicios para los participantes. Aunque los voluntarios no estén infectados, ciertas vacunas contra el VIH pueden arrojar un resultado VIH+ en las pruebas convencionales para detectar los anticuerpos del VIH. Un resultado positivo de la prueba del VIH puede conducir a la estigmatización social o discriminación en el seguro médico, en el empleo y en asuntos de inmigración. Simplemente por haber participado en el ensayo de una vacuna contra el VIH, el individuo podría ser considerado “de alto riesgo”, homosexual o usuario de drogas; la discriminación en contra de estos y otros grupos es una realidad patente en muchos lugares. A los investigadores les incumbe asegurar que los participantes de los ensayos de vacunas reciban la asistencia necesaria para aliviar los riesgos de discriminación u otros perjuicios que su participación pudiera conllevar.7 Se debe involucrar a las comunidades para que participen de cerca en el diseño de los ensayos clínicos y en su implementación. Los investigadores también necesitan comprobar que los participantes den un consentimiento con pleno conocimiento de causa antes de inscribirse en un ensayo de vacuna. La comunidad y los posibles voluntarios necesitan recibir información detallada sobre el proceso del ensayo y deberán entender conceptos tales como “placebo,” “asignación aleatoria” y “estudio ciego” para poder evaluar las ventajas y desventajas de la participación. La asignación de educadores comunitarios y de pares que ayuden con la orientación comunitaria que acompaña a la investigación de vacunas contra el VIH también ampliará los conocimientos de los participantes sobre los ensayos de vacunas así como su aceptación de éstos.8

¿cuáles son los obstáculos?

Gran parte de los conocimientos especializados sobre el diseño y la fabricación de las vacunas contra el VIH se concentran en las compañías farmacéuticas y biotecnológicas del sector privado. Sin embargo, el compromiso de estas industrias por las vacunas contra el VIH no ha igualado la enorme necesidad de la salud pública.9,10 Una vacuna contra el VIH sólo logrará controlar la pandemia si se hace disponible ampliamente en los países en vías de desarrollo, donde ocurren más del 95% de las nuevas infecciones. La gente de países con escasos recursos ha tenido que esperar una década o más para recibir vacunas cuyo uso ya está aprobado en las naciones industrializadas.11,12 Además del costo, existen numerosos obstáculos al acceso a las vacunas contra el VIH. Las infraestructuras marginales de algunos países en vías de desarrollo pueden impedir la distribución de una vacuna. Incluso los países que pueden costear las vacunas tal vez no les den alta prioridad ni asignen suficientes recursos para investigarlas o comprarlas. Los programas de vacunación generalmente se enfocan en los niños. En el caso del VIH, son los adultos y los adolescentes sexualmente activos quienes tendrán la necesidad más inmediata de una vacuna. Se requieren nuevas formas de abordar la inmunización. Puede haber poca aceptación de las vacunas en comunidades en las cuales existe desconfianza al gobierno o estigma por asociación con el VIH/SIDA.

¿qué queda por hacer?

En años recientes, el sector público ha incrementado los fondos para la investigación y el acceso a las vacunas contra el VIH, pero se necesitan más recursos. Se deberá motivar la inversión del sector por medio de incentivos como el financiamiento indirecto, el apoyo público en la infraestructura de la investigación clínica y la fabricación de productos, y fomentando las colaboraciones públicas y privadas.9 Los gobiernos de los países desarrollados o con recursos financieros podrían hacer un compromiso para comprar vacunas contra SIDA para la gente de países en desarrollo. Se requiere de un liderazgo político constante para priorizar los recursos para las vacunas. Los ensayos de vacunas realizados hasta la fecha han incluido educación sobre la prevención del VIH y consejería para reducir los riesgos. Dichos ensayos pueden beneficiar aun más a los participantes si ofrecieran servicios de tratamiento de drogas y pruebas de detección y tratamiento de las ETS. La combinación de los esfuerzos médicos, conductuales y psicológicos como parte de una iniciativa de vacunas puede ser una herramienta poderosa contra el VIH. Las vacunas son un componente integral de una estrategia eficaz de prevención de enfermedades; su producción se hace imprescindible para detener la propagación del VIH. No obstante, una vacuna no eliminará por sí sola las condiciones sociales y estructurales que generaron y continúan alimentando la epidemia. Aun cuando las vacunas contra el VIH estén disponibles, las comunidades todavía necesitarán intervenciones conductuales de alta calidad para controlar la epidemia del VIH, así como normas que permitan que todos tengan acceso a las vacunas. Preparado por Chris Collins, MPP AIDS Vaccine Adv. Coal.; Traducción R. Schnaath


¿quien lo dice?

1. National Institute of Allergy and Infectious Diseases. Challenges in designing AIDS vaccines. May 2003. www.niaid.nih.gov/factsheets/challvacc.htm 2. AIDS Vaccine Advocacy Coalition. Understanding the results of the AIDSVAX trial. May 2003. https://www.avac.org/sites/default/files/resource-files/understanding_a…; 3. VaxGen Announces Results of its Phase III HIV Vaccine Trial in Thailand: Vaccine Fails to Meet Endpoints. Press release from VaxGen. www.vaxgen.com/pressroom/ 4. Valdiserri RO. Preventing new HIV infections in the US: what can we hope to achieve? Presented at the 10th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, Boston, MA. February 10-14, 2003. 5. Bartholow B. Risk behavior and HIV seroincidence in the US trial of AIDSVAX B/B. Presented at the AIDS Vaccine 2003 Conference, New York, NY. September 2003. 6. Vanichseni S, van Griensven F, Phasithiphol B, et al. Decline in HIV risk behavior among injection drug users in the AIDSVAX B/E vaccine trial in Bangkok, Thailand. Presented at the XIV International AIDS Conference, Barcelona, Spain. July 2002. 7. UNAIDS. Guidance Document on Ethical Considerations in HIV Preventive Vaccine Research. June 2002. 8. van Loon KV, Lindegger GC, Slack CM. Informed consent: A review of the experiences of South African clinical trial researchers. Presented at the XIV International AIDS Conference, Barcelona, Spain. July 2002. Abst #TuOrG1170. 9. AIDS Vaccine Advocacy Coalition. https://www.avac.org/avac-report 10. Klausner RD, Fauci AS, Corey L, et al. The need for a global HIV vaccine enterprise. Science. 2003;300:2036-2039. 11. Public health considerations for the use of a first generation HIV vaccine: Report from a WHO-UNAIDS-CDC Consultation, Geneva, 20-21 November 2002. AIDS. 2003;17:W1-W10. 12. International AIDS Vaccine Initiative. AIDS Vaccines for the New World: Preparing Now to Assure Access. July 2000. www.iavi.org Resources AIDS Vaccine Advocacy Coalition (AVAC) 101 West 23rd St. #2227 New York, NY 10011 212/367-1021 www.avac.org HIV InSite: Vaccine Overview http://hivinsite.ucsf.edu/InSite?page=kb-08-01-11 HIV Vaccine Trials Network http://www.hvtn.org International AIDS Vaccine Initiative (IAVI) 110 William Street New York, NY 10038-3901 212/847-1111 www.iavi.org  National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID) Division of AIDS Vaccines www.niaid.nih.gov/aidsvaccine NIAID Vaccine Research Center https://www.niaid.nih.gov/about/vrc


Febrero 2004. Fact Sheet #38SR Special thanks to the following reviewers of this Fact Sheet: Barbara Adler, Emily Bass, Mark Boaz, Susan Buchbinder, Jose Esparza, Jorge Flores, Paula Frew, Ingelise Gordon, Ashraf Grimwood, Margaret McCluskey, Catherine Slack, Robert Smith, Steven Tierney, Steven Wakefield, Doug Wassenaar, Sandra Wearins, Dan Wohlfeiler.